Pulgarcito.

11 mar

Pulgarcito.

Charles Perrault y fotografías de Pere Formiguera. Editorial Anaya, 1994

Mientras nos llega el último y nuevo Diario de Pulgarcito ilustrado por la Dautremer, leemos Pulgarcito, una edición de Anaya  que a los niños les hace chirivitas y nos encanta rescatar de las estanterías cada año.

Les gusta a rabiar este libro por las imágenes.

Son unos montajes fotográficos tan bien hechos, que cualquiera que no sepa de estas destrezas técnicas, al verlas las tomaría como reales. Y eso es lo que sucede entre los niños: que se lo creen. Y se les ponen los ojos como platos.

 

Ya sabéis del tamaño de este personaje, tan pequeño como un pulgar. Tan pequeño, que cabe en el gorro de uno de sus siete hermanos. 

Y tan tan pobres, que no tenían nada que comer, lo que empuja a que sus padres les abandonen en el bosque. !Ay, mi madre!

 

Esta literatura tradicional, la de los cuentos de Perrault, los Grimm o la nuestra propia tan difundida por abuelos, cuentacuentos, cuenteros e investigadores, está llena de pasajes impresionantes, propios de la oralidad y de las épocas en que se generaron estos relatos. Transmiten costumbres, valores y especialmente, transmiten Historia.

Pero a veces frente a los niños, hay pasajes que son tremendos y que cuesta contar tal y como se relatan, lo que provoca que los edulcoremos y hagamos versiones suavizadas.

En Pulgarcito por ejemplo, los padres antes de ver morir de hambre a sus hijos, prefieren que sean las fieras del bosque quienes resuelvan el asunto en dos ocasiones; o el Leñador amenaza con pegar a su mujer si no se calla y le importuna que ella siempre tenga razón; o el Ogro se va borracho a la cama y termina degollando con un cuchillo a sus propias hijas por equivocación… Bueno, unas cuantas delicias difíciles de encajar en un público infantil.

Muchos, aplicamos una censura ante la crueldad y el terror que impide ofrecer la auténtica versión original. ¿Contamos  las historias tal y como se han transmitido?, ¿son adecuadas las variaciones ?, ¿perderán nuestros chicos su capacidad de protección al evitar lo que no nos gusta contar?…

¿A que es un tema interesante para debatir y escuchar?

Hay pasajes e ideas en Pulgarcito que a todos enganchan y se cuentan con intensidad.

Ese pequeñajo tan valiente frente a un Ogro terrible comeniños, tan listo que es capaz de encontrar el camino de vuelta a casa , tan locuaz para convencer a la Ogresa de esconder a todos en su casa, tan hábil capaz de robar las botas de siete leguas al ogro, tan oportuno para quedarse con el tesoro y tan generoso para ayudar a toda su familia… sólo despierta admiración y entusiasmo en los que escuchan.

 

Nadie suele afligirse mayormente

de que vengan los hijos por mellizos,

si todos salen guapos y rollizos

y con un exterior sobresaliente;

mas si tiene un hijo

que no dice palabra o es canijo,

se lo desprecia, insulta y escarnece;

no obstante, muchas veces acontece

que el pobre monigote

es el que a la familia saca a flote.

 

 Perrault

 

 

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