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Otoño: a la caza de tesoros.1

26 nov

No quiero que pase el otoño sin hacer protagonista a esta estación, como así ha sido cada año.

Del otoño nos gusta todo: los colores del campo y del bosque, recoger nuevos tesoros del suelo, usar las botas de agua en los paseos…

… el cambio de ropa, una mañana de setas, encender la chimenea o pisar el suelo lleno de hojas.

Hace tiempo que tenemos una actividad guardada y con ganas de usarla. Éste es el momento.

Creo que os gustará y tomé la idea de un artículo de Kireii que puedes ver desde aquí.

Se trata de una caza de tesoros que podemos hacer desde casa o el cole, con muchas posibilidades didácticas para aprender de la naturaleza y de los libros. Así estamos viviendo y preparando esta idea.

  • En uno de los habituales paseos no muy lejos de casa, los mayores fuimos recogiendo esas pequeñas cosas que la naturaleza deja y que son como tesoros: erizos de castañas, hojas de árboles, semillas de palmeras, plumas de pájaros, bolas de falsos plataneros, almendras, castañas y hasta la concha de un caracol.

  • En casa fotografiamos nuestra cosecha y en este momento los niños también pueden participar con la cámara o el móvil. Tratamos las imágenes en el ordenador y las imprimimos. Ya teníamos claro en este momento que nos íbamos a centrar en los árboles: reconocerlos por sus elementos.

Estos son algunos de los tesoros que recogimos y fotografiamos; pertenecen a árboles de nuestro entorno: ¿sabrías decir sus nombres ?

Comprobarás que no es tan fácil nombrarlos. Vamos a reconocer e identificar algunos árboles porque nos parece un conocimiento muy interesante.

Con las imágenes que tenemos, hemos decidido seleccionar seis árboles para investigar.

  • Recortamos las imágenes para poner sobre una caja que tengamos a mano por casa. Hemos elegido una de pañuelos de papel y pegado las imágenes en una cartulina adosada con papel celo a la parte superior de la caja.

  • Ahora el juego consiste en que los niños salgan a buscar con su caja los objetos que aparecen en las imágenes y guardarlos en ella. Es un reto muy divertido que también podemos hacerlo en compañía para fomentar la cooperación.
  • Cuando hayamos conseguido todos los objetos, los observamos, describimos y tal vez sepamos el nombre de alguno de los elementos, pero casi con seguridad, que tendremos que buscar información.

Y aquí aparecen los libros informativos.

Como nuestro objetivo va a ser conocer el nombre de algunos árboles cercanos, distinguir sus hojas, tronco y semillas,  y descubrir algunas características de los árboles, vamos a trabajar especialmente con los libros que os mostraremos más adelante.

Ahora estamos en la fase de buscar los tesoros de nuestra misión.

Os contaremos cómo avanza este proyecto y cómo lo vamos a presentar y comunicar.

El hombre que plantaba árboles. Jean Giono

15 oct

El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono con ilustraciones de Joëlle Jolivet y editado en Duomo.

Para que el carácter de un ser humano desvele cualidades verdaderamente excepcionales, hay que tener la fortuna de poder observar su actuación durante largos años. Si dicha actuación está despojada de todo egoísmo, si la idea que la rige es de una generosidad sin par, si es absolutamente cierto que no ha buscado ninguna recompensa y que, además, ha dejado huellas visibles en el mundo, entonces nos hallamos, sin duda alguna, ante un carácter inolvidable.

!Qué historia tan intensa y bonita encontramos en este libro!. Precisamente la de un hombre, Elzéard Bouffier, que fue capaz de cambiar, en silencio y soledad, el paisaje de una vieja región de los Alpes que penetra en la Provenza y en la que no había más que llanuras desnudas y monótonas pobladas de lavandas silvestres.

En más de treinta años logró hacer crecer bosques de abedules, robles, hayas y encinas; y rebrotaron arroyos de aguas olvidadas que trajeron con ellas sauces, juncos y prados.

La edición del libro es muy amable y en él incluyen dos pop-ups que nos muestran el antes y el después de un lugar en el que habitaba un hombre extraordinario.

Pero… ¿fué real esta historia?. La respuesta que calmará tu curiosidad la encontrarás aquí.

Cerca de casa están creciendo unos arces preciosos que van marcando un largo paseo. El color de las hojas de estos árboles en otoño es espectacular: la variedad de tonos rojos en las copas sorpende a todos los que pasean cerca de ellos.

Y como tenemos debilidad por las hojas, hemos cogido algunas para hacer unas guirnaldas de otoño. Tan sencillas, que no hacen falta las palabras.

Y ahora, ya puedes colgar la guirnalda en la puerta de casa, en el rincón de la naturaleza que tengas en el cole o si quieres, como un bonito collar.

Tenemos preparadas más actividades con las hojas de árboles como protagonistas, gracias a las ideas que hemos encontrado en blogs llenos de creatividad y a los que os enlazamos. ¿Te animas?

  • Hojas de papel. Desde aquí.

  • Simetría en la naturaleza. Desde aquí.

  • Hojas con sentimientos. Desde aquí.

Secretos en el bosque.

12 oct

Nos gusta el otoño.

Poco a poco va anunciando su llegada con el baile de las hojas por el suelo.

Y cada año lo comentamos con libros y actividades en el blog: sólo tienes que escribir Otoño en el buscador de Biblioabrazo, y accederás a muchas ideas que os hemos propuesto.

Este otoño tenemos otras muchas, que nos vendrán de maravilla para acompañar a algunas lecturas que os recomendamos.

  • Secretos en el bosque, de Jimmy Liao. Editorial Barbara Fiore, 2008.

Éste fue el primer libro publicado de Jimmy Liao. Un genial ilustrador y creador de historias sugerentes que ahondan en el sentimiento humano.

Sus libros son para todos los públicos y como los buenos libros, esconden muchos niveles de lecturas en los que el lector se acomoda en uno de ellos cada vez que lo aborda, pues en cada visita al interior de sus páginas, encontrarás nuevas ideas.

Todo comienza con una suave brisa que entra por la ventana, invitando a adentrarse en el bosque mientras nuestra protagonista duerme. Y como Alicia, tras un conejo que sale de una trompeta junto a una melodía, nuestra niña salta sobre escalones flotantes entre los árboles del bosque.

Un paseo por lo sueños y secretos que sólo pueden darse en completa soledad y de la mano de la imaginación .

El bosque es una continua metáfora en la vida. Y aunque cada año nos cuente una y otra vez en cualquiera de las estaciones muchos de sus secretos, siempre sigue guardando sueños llenos de vida.

Nos encanta que al hilo de las lecturas se disparen ideas para hacer, de modo que las historias sigan presentes a través de nuestras creaciones.

Pues aquí tenemos algunas preciosas para completar las lecturas de otoño. Ideas tomadas de otros blogs estupendos a los que os enlazamos en cada inicio.


  • Navegar en otoño. Desde aquí.

  • Coronas con hojas. Desde aquí.

  • Animales con hojas. Desde aquí.

  • Y para quien le guste el punto, ¿no son un encanto estos animales del bosque? Desde aquí.

Avellanas, castañas y bellotas para contar.

7 mar

El otoño nos dejó muchos regalos que continúan con nosotros: avellanas, castañas, bellotas… y a los que les hemos sacado un gran partido.

Ahora que hemos tirado del hilo de los números, queremos compartir estos materiales caseritos.

Acompañamos las lecturas con números con muchas actividades para contar, clasificar, seriar, componer y descomponer cantidades. Estas lecturas forman parte de manera indispensable en nuestros aprendizajes.

 

  • Con avellanas:

 

Pintamos con témperas el culete de las avellanas de diferentes colores.

 

Utilizamos diez colores diferentes, y asignamos a cada color una cantidad de avellanas determinada del uno al diez: una blanca, dos verdes, tres azules…

 

Con unas tarjetas de números del uno al diez que andaban rondando de caja en caja, las reutilizamos para asociarlas a este juego con avellanas. Además de las posibilidades de jugar contando sólo con los frutos, casándolos con las tarjetas ampliamos las experiencias.

 

Asociamos las tarjetas a la cantidad de elementos, buscamos el número de frutos que indican las tarjetas y además, escribimos en un papel los números y la cantidad de avellanas.

Sólo nos queda decorar un poco una caja pequeña para guardar en ella las avellanas cuando hayamos terminado de jugar y aprender.

 

  • Con castañas:

Este brillo de castaña es de noviembre. Ahora están un poco más apagadas, pero siguen siendo útiles. ¿Cómo?

 

Perforamos cada castaña con un punzón largo para atravesarlas con un hilo de plástico de color .

Hacemos collares con diferentes cantidades de castañas. Jugamos a contar, a escribir el número, a ordenar de mayor a menor, de menor a mayor, a sumar cantidades con otro collar…

 

  • Con bellotas:

De ellas, aprovechamos el gorro o boina  de la bellota para este juego de números.

 

Pintamos los gorros con témperas de color y cuando estén secos, quedarán mejor si los barnizas pues no se desteñirán con el uso o el agua.

Recopilamos tapas de los botes de cristal que pintamos por la parte inferior. En cada tapa escribimos un número.

 

 

Repartimos las tapas a un grupo de niños, que juntos deberán poner en ellas el número de gorros de bellota que se indican. También lo hacemos de manera individual.

Nos gusta contar una pequeña historia, en la que cuando aparece un número, hay que colocar las boinas en la tapa que le corresponde. Una historia que puedes inventar sobre la marcha:

Había una vez, un pequeño zorro que llevaba en el bolsillo del pantalón siete piedras, (hasta que no se terminen de colocar bien los elementos no se continúa). Eran unas piedras maravillosas que cuando les daba la luz, se hacía el arco iris.

Cuando llegó a casa, sacó las piedras y vió que solo tenía cuatro (colocar las boinas en las tapas), y descubrió que tenía un agujero en el bolsillo

La historia continúa hasta donde tú quieras.

 

 

Cuando terminamos de jugar, guardamos los gorros de bellotas en una caja de chicles que hemos decorado con números .

Los repuestos de casi todos estos juegos puedes encontrarlos en las tiendas de alimentación o esperar al otoño siguiente y salir al campo a recogerlos.

Esto sin duda, es lo más económico y divertido ;)

 

 

Doña Piñones. Mª de la Luz Uribe y Fernando Krahn

20 nov

Doña Piñones se esconde entre las páginas de un pequeño libro, de esos que caben holgadamente en el bolso, y hasta en un bolsillo, editado por Ekaré.

 

 

Es un libro de otoño, porque corren los vientos por él, suenan las hojas, se abren paraguas y se hacen buñuelos.

 

 

Mª de la Luz Uribe, verso con verso, nos cuenta que esta viejecita, Doña Mª del Carmen Piñones, vive sola en casa y llena de miedos: toooodo le asustaba.

Y nos acerca con toques de comicidad, a la soledad de la vejez, la memoria perdida y a los temores que sólo con la compañía y el cariño, en este caso de un niño, pueden perderse con los vientos.

 

 Las ilustraciones de Fernando Krahn son preciosas, llenas de detalles, humor y ternura. Nos encantan.

 

 Mª de la Luz y Fernando, constituyeron una pareja creativa que se concentró en la producción de libros para niños, primero en Estados Unidos, luego en Chile y España. Juntos publicaron más de una veintena de libros, en su mayoría poesía y cuentos en verso y que podéis consultar en los enlaces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trasteando por la RED, encontramos el blog de su hija Fernanda, un espacio para hablar de su madre, conocer mejor sus inquietudes  y en el que Fernando Krahn participaba también … hasta su muerte, en febrero de este año.

 

Mi hija Fernanda tuvo la buena iniciativa de iniciar un blog sobre su madre, mujer destacada en vida por distintas actividades creativas y nunca por la que fue quizás la más valiosa, la poesía.

Y continúa escribiendo sobre el estilo y la personalidad de Mª de la Luz, que nadie mejor que él pudo conocer.

De las dos personalidades tan marcadas de María de la Luz, aquella reservada y dramática y la otra lúdica y festiva, creo importante resaltar esta última faceta. En la rima para niños es ágil e ingeniosa, sin descuidar nunca una idea de fondo reflexiva e irónica. Aquí estuvo la clave de nuestra felicidad creativa. Cada uno de los dos apuntaló al otro opinando qué se podía modificar para un ajuste adecuado de ilustración y texto. Nos complementamos muy bien, sin recelos. Hubo incluso cuatro historias mías a las cuales ella puso texto, dos escritas en inglés y publicadas en Nueva York en los años 60.

La gran mayoría de sus libros fueron publicados en España, dos de ellos premiados: el Premio Apel.les Mestres (Ed. Destino 1982) y el premio Austral Infantil (Espasa Calpe 1986. De este último, “Cosas y Cositas”, he seleccionado tres historias ilustrativas de su talento). 

 

 

 

 

 

Nos han dejado con sus libros, muchas estrellas en la Tierra.

 

 

Antón y las hojas. Ole Könnecke.

12 nov

 

Antón y las hojas, de Ole Könnecke. Editorial Alberdania.

Antón ha recogido las hojas del suelo con el rastrillo y ha formado una pequeña montaña. Pero.. una hoja no se deja coger y vuela con el viento. Todos los amigos ayudan a Antón y corren tras la hoja por el bosque, los columpios, el prado… hasta que consiguen atraparla. ¿pero es la hoja que buscaban?, ¿todo habrá quedado igual que antes?…

 

La trama es una idea sencilla que transcurre en un camino de ida y vuelta cargado de humor. No paran de ocurrir cosas en este nuevo título de la serie de Antón (otras aventuras de este personaje las ha publicado la editorial SM).

 

Könnecke, autor e ilustrador alemán, hace uso de una sencillez en el trazo, economiza en imágenes, en paleta de colores y en palabras, para ofrecernos un libro-álbum muy animado, que recuerda a las tiras cómicas clásicas.

Álbum con cálidos colores otoñales, sobre la naturaleza en otoño, la amistad y la colaboración.

 

 

Antón y sus amigos terminan la historia con zumo y galletas.

¿Y si nosotros lo hacemos con HOJAS DE CHOCOLATE?

Es muy fácil y riquísimo :)

  • Cogemos hojas de un rosal, las lavamos bien y extendemos sobre papel de cocina para secar.

  • Hacemos chocolate negro fundido en el microondas.

  • Por el envés de la hoja, pasamos una brocha de silicona bien untada de chocolate. Sobre esta parte de las hojas, quedarán más señalados los nervios.

  • Dejamos enfriar y cuando ya esté durito el chocolate…

  •  … despegamos las hojas con cuidado. Para conservarlas, estupendo el congelador.

! Y a comer hojas de chocolate en otoño, después de la lectura! 

!Están bueníííísimas!

 

 

Gracias a Juan, que tuvo esta idea tan dulce en una tarde cocinera ;)

 

 

Ramón. Jesús Cisneros.

23 oct

Ramón, de Jesús Cisneros  y editado por Libros del Zorro Rojo.

Una mañana sin lluvia, Ramón sale a pasear con su paraguas abierto. Todo lo que encuentra en su camino tiene una delicada magia: la gente, el bosque, el otoño y, finalmente, la lluvia.

Un libro donde la narración y las ilustraciones elaboran una serena y profunda poesía.

Por este trabajo el ilustrador zaragozano Jesús Cisneros fue galardonado con el Premio Lazarillo de Ilustración 2007.

Con los colores otoñales que envuelven cada página, una ilustración estilizada llena de belleza expresiva y con escenas llenas de sugerencias, la melancolía del otoño va envolviendo nuestras sensaciones.

 

 

Desde este video realizado por la editorial, te quedarás con un trocito de otoño.

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