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Rodari y la fantasía.

22 Nov

“Para cambiar la sociedad se requieren personas creativas, que sepan usar la imaginación.”

Rodari se declara un asiduo de la fantasía apoyado en los Fragmentos de Novalis (1772-1801) que tan hermosos le parecían:

”Si tuviésemos una Fantástica, así como tenemos una Lógica, estaría descubierto el arte de inventar”.

En una de sus técnicas para contar historias, en Gramática de la fantasía, Rodari nos pregunta:

“La construcción de una adivinanza ¿es un ejercicio de lógica o de imaginación?”

 

 

Rodari considera que es indispensable el recurso de la imaginación para la formación de una mente abierta en todas las direcciones, incluso para mostrar la realidad escondida por las apariencias. La fantasía se nos presenta como un juego vital, es un ejercicio necesario para establecer una relación activa con lo real.

“La función creadora de la imaginación pertenece al hombre corriente, al científico, al técnico; es esencial para los descubrimientos científicos así como para el conocimiento de las obras de arte; y, por añadidura, condición necesaria para la vida cotidiana…”

La fantasía nos ayuda a liberar a los objetos, a las palabras y a las situaciones de sus circunstancias cotidianas, provocando que podamos acercarnos a ellas con otras miradas, despojándonos de lo establecido y volviendo a ellas con muchos más matices que al principio, provocando que queramos aceptarlas o cambiarlas.

 ¿No es acaso un ejercicio de anticonformismo?. Así lo explica Rodari en Ejercicios de Fantasía:

“Creatividad es sinónimo de pensamiento divergente, es decir, capaz de romper continuamente los esquemas de la experiencia. Es creativa una mente que siempre trabaja, siempre pregunta, y descubre problemas donde los demás encuentran respuestas satisfactorias; está a gusto en las situaciones en que otros sólo intuyen peligros; es capaz de juicios autónomos e independientes (también respecto al padre, al profesor y a la sociedad); rechaza las codificaciones y remanipula objetos y conceptos sin dejarse inhibir por el conformismo. Todas esas cualidades se manifiestan en el proceso creativo”

Aprender a pensar lleva en la maleta una buena dosis de fantasía y sirve en todas las situaciones de la vida. Atreverse a pensar sin prejuicios, sin condiciones, con la valentía de lograr una idea que nos convenza, aunque no sea lo que opinen los demás. Y esta actitud es constante en sus historias:

 

Un joven cangrejo pensó:

“ ¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se me caiga la cola si no lo consigo…” ( El joven cangrejo).

 

O en el cuento de El camino que no iba a ninguna parte, en el que el protagonista se atreve a explorar un camino que todos habían aceptado que no tenía destino:

“…Porque ciertos tesoros existen únicamente para quien recorre un camino nuevo por primera vez…”

 

O en Los negocios del señor Gato, que ante el fracaso de la venta de ratones en lata el protagonista concluye:

“- Amigos míos: borrón y cuenta nueva. El negocio de los ratones en lata no cuaja. Quizá el proyecto es demasiado avanzado para la época. Las ideas geniales no siempre son comprendidas y apreciadas inmediatamente. También Galileo Galilei sufrió no pocas persecuciones cuando dijo que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y por no hablar de Cristóbal Colón, al que nadie quería dar las tres carabelas cuando intentaba descubrir América. A mí me juzgará la posteridad.”

 

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