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!!Ole Sardina!!.Javier Fonseca. …Y que viva el Flamenco!!

23 Nov

  

¡¡Ole Sardina!!, con texto de Javier Fonseca, música de José Miguel Garzón e ilustraciones de Issa Gallego.
 
El pasado17 de noviembre la UNESCO ha designado al flamenco como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. Y nos hemos acordado de Teo, el Sardina, un gato que vive una preciosa historia, nos acerca a este arte y en donde encontramos valores como la integración, la confianza en uno mismo y el crecimiento, a partir de lo que puede resultar diferente.
 

En el barrio del Quejío la música se lleva en la sangre. Teo es un tímido gato de callejón que vive allí con su familia, los Sardina. Le gusta cantar y su abuela dice que tiene duende, aunque no se atreve a hacerlo en público. Hasta que un misterioso visitante y su guitarra, Pepe de Luna, que sólo toca de noche, le convencen. Entonces Teo emocionará con su cante a la mismísima Estrella la Mora, la vecina con más arte del Barrio del Quejío. ¿A que ya suena bien?
 

 
El libro se acompaña de un CD de audio con tres canciones adaptadas a sendos palos flamencos, dos de ellas versiones de canciones populares infantiles, la Tarara y El Señor don Gato, que los lectores pueden identificar fácilmente. Los temas musicales están interpretados por Estrella Morente e Israel Fernández. El libro está editado por Sieteleguas Ediciones, dentro de su colección Notas y Letras, diseñada para fomentar entre los niños la sensibilidad musical.

Desde este video, disfrutarás de la historia, la música y las encantadoras ilustraciones de Issa.
 



Hemos leído en la web del Ministerio de Cultura, que:

Todas las candidaturas españolas, el Flamenco, los Castells y el Canto de la Sibil.la, han conseguido ser incluidas en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en el transcurso de la Quinta reunión del Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se celebra en Nairobi, Kenya  hasta el 19 de noviembre.

  • El flamenco es una expresión artística resultado de la fusión del cante, el baile y el toque. Aunque es una manifestación cultural representativa e identitaria del patrimonio cultural inmaterial de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Extremadura y Murcia se ha convertido en un signo distintivo de la cultura española en el mundo.

 

Su expresión vocal, el cante, funde la tradición oral y colectiva y la creación personal. Con estructuras musicales diversas y unas letras breves y sencillas, sirve de cauce para la expresión de todos los sentimientos y estados de ánimo: la pena, la alegría, la tragedia, el júbilo, el miedo, etc. 

En el baile se manifiesta un amplio abanico de situaciones que expresan tristezas y alegrías. Su diversidad depende de aspectos musicales, coreográficos (estructurados o espontáneos), geográficos (escuelas locales) y de contenidos.

 

  •  El Cant de la Sibil•la se escenifica en todas las iglesias de Mallorca la noche del 24 de diciembre. Este canto se introdujo en toda Europa en la Edad Media y llegó a Mallorca con la conquista cristiana de 1229. Lo que da valor a esta tradición milenaria es la conservación de sus valores originales. Si bien la escenificación y la música han sufrido ligeras evoluciones a lo largo del tiempo, mantiene en su esencia sus características originales de la época medieval.

Otro hecho destacable es su arraigo entre la población, a pesar de las invasiones culturales y de tratarse de una isla que tiene un porcentaje de turismo muy alto.

 

 

  • Los Castells son una manifestación festiva típica de Cataluña, de más de 200 años de antigüedad. Consiste en el levantamiento de torres humanas formadas por la superposición de diversos niveles (entre 6 y 10). Los castells son erigidos por grupos de hombres y mujeres de todas las edades, llamados collas. Los castellers lucen una vestimenta tradicional característica y  cada colla se diferencia por el color de la camisa que visten sus miembros.

 

 

El levantamiento de cada castell va acompañado de una música característica, interpretada con un instrumento de viento llamado gralla, que va marcando el ritmo del desarrollo de la construcción.

Es habitual que el público asistente a esta clase de exhibiciones se incorpore voluntariamente a la base humana sobre la que se levantan los castells, formada por decenas de personas.

 

 

 

 

 

 

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