GULLIVER.

17 Ene

GULLIVER. Jonathan Swift´s, adaptación de Martin Jenkins e ilustrado por Chris Riddell. Editorial Vicens Vives.

Publicada por primera vez en 1726, ha sido siempre una de las obras preferidas de lectores jóvenes y adultos, entre muchas cosas, por su atrevida fantasía y por la crítica social que llevan todos sus viajes.

En esta edición se encuentran los cuatro viajes que hizo Gulliver, que duraron 17 años y 7 meses y en los que Lemuel Gulliver, se convirtió en un hombre diferente.

Son historias llenas de aventuras, el mundo visto desde ambos lados de un prismático, disparates divertidos y personajes honestos y malvados. Historias que hacen reflexionar sobre el comportamiento de los hombres.

Os contamos un poco estos apasionantes cuatro viajes si no los conocéis, para animaros a que leáis las historias. Además del matiz aventurero, especialmente resaltamos las ideas sobre las que sería interesante reflexionar, en compañía o en soledad.

 

 

Lemuel Gulliver vivía en Redriff, al sur de Londres, con su esposa e hijos. Era médico y le gustaba el mar, por lo que se enroló el 4 de mayo de 1699 en un barco: el Antílope.

El barco naufraga y logra salvarse, llegando sin conocimiento a orillas de Liliput, un país en el que todos eran pequeños, diminutos.

Logra obtener la confianza y cuidados de los habitantes gracias a su buen comportamiento, pero no la libertad. Los liliputienses son extraños: escriben en diagonal, castigan la ingratitud con la muerte y los padres no son quienes educan a los hijos.

Viven en guerra con el país vecino, Blefuscu, desde hace tiempo por una razón: no se ponen de acuerdo en cómo cascar los huevos. Unos opinan que por la parte más estrecha y otros, por la más ancha.

Lo peor de todo, es que continuamente todos están intrigando. Es difícil confiar unos en otros, porque tarde o temprano, hablarán o harán correr rumores sobre uno.

 

En el segundo viaje Gulliver se embarca en el Aventura rumbo a Brobdingnag.

Tras una tormenta en la que pierden el rumbo, Gulliver baja a una isla habitada por gigantes. Un granjero gigante lo atrapa y lo lleva a su casa. Todo son peligros para él por su diminuto tamaño.

El granjero, al intuir que ganaría mucho dinero exhibiéndole, decide recorrer el país con él. Cuanto más ganaba, más avaricioso se volvía, más debía trabajar y menos salud tenía.

Por fin lo compra la reina y Gulliver puede vivir un poco más tranquilo. Le cuenta al rey cómo es Gran Bretaña, cómo se organizan políticamente y su historia más reciente.

El rey se quedó asombrado al ver que su historia sólo estaba compuesta de crímenes, guerras y conspiraciones como consecuencia de la avaricia, la envidia y la deshonestidad. Sacó la conclusión de que la mayoría de los compatriotas de Gulliver pertenecían a la raza más perniciosa de odiosos bichillos que la natualeza había tenido que soportar.

El rey nunca quiso conocer la pólvora y el manejo de las armas, a pesar del poder que otorgaban.

 

 

Tras su regreso y un tiempo en casa, le ofrecen ser cirujano del Buenaesperanza que partirá a las Islas Orientales. Acepta y parten el 5 de agosto de 1706.

Viaje a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib y Japón.

Dos barcos piratas asaltan al Buenaesperanza y a Gulliver le abandonan en una canoa con remos a la deriva.

 

 

Viajó de isla en isla como un superviviente hasta que un día descubre maravillado una isla flotante y en la que había gente pescando. Al escuchar sus gritos de socorro, le rescatan. Estaba en Laputa.

Sus habitantes tenían un ojo hacia arriba y el otro hacia abajo y se ensimismaban tanto en sus cavilaciones, que les tenían que golpear en la cabeza para que hablaran y atendieran la conversación. 

Eran expertos en matemáticas, música y astrología. Les peocupaba tremendamente el futuro de la Tierra y su relación con el Sol.

Cuando Gulliver bajó de la isla, estuvo en Balnibarbi, un lugar donde todos se dedicaban a realizar inventos disparatados que no funcionaban: convertir excrementos en comida o el hielo en pólvora, por lo que muchos habitantes reclamaban volver a las tradiciones de siempre.

Estaban convencidos que en política era bueno que gobernara gente honesta, inteligente y sabia, capaces de busar el beneficio de todos y no el propio. Cuando a los políticos se les olvidaba lo que habían prometido, se les torcía la nariz, se les tiraba de las orejas y se les clavaba una aguja en el trasero .

 

 

Decidió marcharse y llegó a la isla Glubbdubdrib, una isla de Magos y Brujos.

El palacio del gobernador estaba lleno de fantasmas y Gulliver tuvo la oportunidad de hablar con algunos espíritus reconocidos: Alejandro Magno, Aníbal, Julio César, Aristóteles.. En sus conversaciones conoce la verdad de la Historia y se sorprende de las muchas mentiras que se narran.

Zarpa  a Luggnagg, cerca de Japón, en donde estuvo tres meses. Allí conoció a personas inmortales y se equivocó pensando que eso sería maravilloso, pues en realidad envejecían perdiendo todas las facultades.

Desde Japón zarpa en un barco holandés para regresar a su hogar.

 

 Gulliver permaneció cinco meses en casa, pero aceptó ser capitán del barco mercante Aventura y zarpa el 7 de septiembre de 1710 hacia el país de los Houyhnhnms.

Los marineros que reclutan en Barbados resultan ser unos bandidos que se amotinan. Después de semanas amarrado en su camarote, lo abandonan en una playa con su mejor traje.

 

 

Conoce allí a unos seres extraños, parecidos a los hombres, con una enorme cabellera, garras ganchudas y que se erguían sobre sus patas traseras. Pero afortunadamente cuando éstos le estaban atacando con sus excrementos ( en todos los viajes el asunto escatológico es frecuente), huyen al ver acercase a un caballo.

Los caballos son quienes gobiernan en Hoouyhnhnms. Gobiernan con razón y no conocen el mal. Son amables y amistosos y tienen su propia lengua. Gulliver quiere quedarse a vivir allí para siempre, al descubrir lo terrible de la conducta humana.

Lo mejor de todo: vivía libre de todas las preocupaciones y molestias que suelen causar las demás personas. No tenía amigos de poca confianza ni enemigos que intrigaran contra mí. No necesitaba médicos ni abogados. No debía favores a nadie. No había rateros, salteadores, jugadores, políticos, asesinos, palurdos, tenderos deshonestos, matones, borrachos, sinvergüenzas, nobles, tramposos, jueces ni profesores de baile que pertubaran mi paz.

 

La comunidad decide un día que debe marcharse de allí. Abatido y triste, solo busca soledad y navega sin rumbo alejándose de toda presencia humana, hasta que un barco portugués le rescata en contra de su voluntad.

Llega en diciembre de 1715 a casa y se desvanece al ser besado por su esposa.

 

 

Sabiendo cómo se comportan los países colonos: asesinan a los nativos, les dan un nuevo nombre, se adueñan de sus tierras y roban todo el oro, diciendo que eso era civilizar, decide no informar nunca al gobierno de todo lo que descubrió en sus viajes.

Y estos relatos, sólo nos los cuenta a los lectores que nos acercamos a su libro.

 

7 comentarios to “GULLIVER.”

  1. Juan Muro enero 17, 2011 a 1:45 pm #

    ¡Qué ilustraciones tan bonitas!, claro que esta es una de esas historias que supongo que a cualquier ilustrador le ilusionan.

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    • Biblioabrazo enero 19, 2011 a 11:16 am #

      Es muy disparatada, cargada de una fuerte crítica y llena de lo que todos los humanos han imaginado siempre ¿y si fuésemos diminutos… o gigantes… o invisibles? Aún muchas historias se basan en estas suposiciones.
      Y debe apeter ilustrarlas. Cómo admiro a los ilustradores y escritores!! qué regalitos nos dejan!

      Ana

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  2. Cristina enero 17, 2011 a 2:01 pm #

    Qué apetecible… Gracias!

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  3. Sol Olin febrero 17, 2011 a 7:28 am #

    I’ve read some good stuff here. Certainly worth bookmarking for revisiting. I surprise how much effort you put to make such a excellent informative web site.

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  4. Cristina febrero 17, 2011 a 9:44 am #

    Y además hablas inglés…
    Acabo de recibir en el correo el enlace, tengo este libro en mi lista de compras… Pensé- Qué raro, juraría que lo vi en Biblioabrazo… y así era… Don google me avisaba de un nuevo comentario… Esta noche releeré la entrada y a ver si lo compró… Ya
    Gracias como siempre…

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    • Biblioabrazo febrero 17, 2011 a 11:35 am #

      Ay, Cristina, no me sobrevalores… Ya quisiera dominar este idioma y otros, pero, no, no tengo ni idea. Y además, me peleo hasta con el mío.
      Esta apariencia idiomática se la debo a San Google, en el traductor, que es pura magia.. !Ese sí que sabe, el muy listo!
      You are a charm, Cristina.
      Pa que veas.
      Ana

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