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El pequeño conejo blanco. Cuentos de piedra.

27 May

Nos encantan las piedras. Siempre recogemos algunas en los paseos, entre otros muchos tesoros.

En la sierra de las Villuercas de Cáceres, cogimos estas piedras de pizarra que son preciosas por sus tonos, por lo planas que son y porque siempre apetece tocarlas. Precisamente por ser tan lisas y delgadas, rondaba la idea de hacer algo con ellas a raíz de una lectura… ! Y ya está !

 

Lo primero, pintar cada una de un color liso para marcar el fondo.

 

La historia elegida estaba clara: El pequeño conejo blanco.

Es una adaptación de un cuento tradicional portugués hecha por Xosé Ballesteros, con ilustraciones de Óscar Villán y editado por Kalandraka.

Esta historia no envejece nada. Está en la lista de libros leídos y contados cada año con técnicas diferentes porque el cuento es redondo: el conejo blanco encuentra su casa ocupada por una cabra abusona. Busca ayuda entre los animales para echar a la cabra de su casa y precisamente la hormiga, la más pequeña, es quien saca genio y coraje para dar una buena lección a la cabra cabruna.

Es el patrón de una historia tradicional siempre acertado. Los dibujos son buenísimos y el texto con los ingredientes perfectos: repeticiones de esquemas, algunas rimas, palabras graciosas, trote en las secuencias y final feliz.

 

 

 

Haremos los personajes en las piedras, sobre todo porque después de contar la historia los niños juegan con ellas para reconstruir las secuencias.

Van repitiendo las frases, el orden de los animales, el tono de cada voz… jugando construyen el problema y lo solucionan.

De este modo, la lista de habilidades que ejercen es enorme.

 

El pequeño conejo blanco, que fue a por coles para hacer un caldo y…

 

… cuando llegó a su casa, ! allí estaba la cabra cabresa! , dispuesta a saltar encima de su cabeza.

 

Pidió ayuda al buey para echar a la cabra caburra… pero el buey tenía miedo.

 

Pidió ayuda al perro para liberarse de la cabra cabreja…  pero también tenía miedo.

 

El gallo tampoco le ayudó a sacar de casa a la cabra cabrilla… ¿imagináis por qué?

 

Y se encontró con la hormiga, que no le tenía miedo a la cabra caprina. Le picó con fuerza en la barriga y la cabra escapó como un cohete:

Yo soy la cabra cabresa

y a esta casa no vuelvo

porque… porque no me interesa.

 

Con las coles prepararon un sabroso caldo y se lo comieron.

 

Seguro que ya has leído el libro en alguna ocasión, pero si aún no lo has hecho, merece la pena porque está contado muy requetebién …y es una manera estupenda de aprender que las apariencias engañan y que de abusones en nuestras vidas… !nada de nada!.

Si te gusta cómo te quedan los personajes, los de este libro o los de otro especial para tí, puedes buscar una caja bonita, un papel de colores chulo, y prepara un regalo único y personal para alguien especial.

! Y además, te lo habrás pasado pipa !

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