Archivo | 11:26 am

El viento en los sauces. Kenneth Grahame

21 Ago

 

El viento en los sauces. Kenneth Grahame.

Ilustraciones de Elena Odriozola. Editorial Anaya,2006.

Todo comienza cuando el Topo, harto de la limpieza general de primavera en su casa, decide dejar la profunda tierra. Desde arriba algo le llama imperiosamente y subiendo por túneles, sale al exterior al brillo del sol y la brisa suave que le empujan a pasear guiado por sensaciones, olores, brillos…

Y algo… como parecido a una estrella, asoma desde un agujero… ! es la Rata de Agua!

Para el liberado Topo este fue solo el primero de muchos días felices, cada uno más largo y más lleno de interés según avanzaba el verano. Aprendió a nadar, a remar y se metió en la alegría de las corrientes y con el oído en los tallos de los juncos, escuchaba a veces algo de lo que el viento susurraba sin cesar entre ellos.

! Qué delicia de libro !

Pasará el verano y el invierno, y llegarán otros veranos para seguir con los animales que viven en la Orilla del Río, o un poco más allá, en el Bosque Salvaje, pero sin pasar hasta el Ancho Mundo que no tiene ningún interés para ellos.

Es una historia tranquila en la que lo cotidiano es la propia aventura. No pretende descubrirte paraísos lejanos, porque para los protagonistas que viven en la Orilla del Río, el paraíso lo tienen al ladito y les ofrece aventuras suficientes para colmar su existencia. Es su mundo, y no quieren conocer ningún otro.

Topo descubre este lugar de la mano de una amiga maravillosa: la Rata de Agua. Ella siempre devuelve el buen ánimo con su alegre charla y sus divertidas anécdotas. Con tacto, le enseña los pequeños misterios para vivir contento y salvar peligros:

Señas, contraseñas, signos y dichos que tienen poder y efecto, y plantas que se llevan en el bolsillo y versos que hay que repetir y trucos y trampas que se pueden practicar; todo muy sencillo cuando lo sabes, pero que hay que saberlo.

Aunque ninguno de los protagonistas tiene familia, forman un grupo de amigos muy unidos que se llenan de cariño y protección.

Tejón vive en el corazón de Bosque Salvaje: es el más fuerte, sensato y respetado. No le gusta nada la vida social, pero sí escuchar y ayudar a sus queridos amigos: había mucho que hablar en esos cortos días de inviernos cuando se reunían alrededor del fuego y era decidido a la hora de sacar de un buen lío a cualquiera de sus amigos.

 

Pero no todo es una balsa de aceite en este lugar. Para ponerlo todo patas arriba, tenemos al Señor Sapo. Es engreído, fanfarrón, cabezota y muy muy divertido. Su pasión por los automóviles le lleva a cometer excesos y locuras, que aún sabiendo que le conducirán al desastre, no puede dejar de vivir la maravilla de hacer lo que desea en cada momento.

Es un contador de historias como pocos. Indudablemente, mucho de lo que contaba pertenecía más a la categoría de lo-que-pudiera-haber-pasado-si-lo-hubiera-pensado-a-tiempo-en-lugar-de-diez-minutos-después. Esas son siempre las mejores y más picantes aventuras, ¿y por qué han de ser realmente menos nuestras que los hechos inadecuados que de verdad tienen lugar?

 

 

Kenneth Grahame , escritor escocés, creó esta historia para su hijo cuando tenía cuatro años, siguiendo el hilo de los cuentos que le narraba en la cama y que procuraban el refugio perfecto para un niño con problemas físicos y personales.

La vida del autor siempre estuvo llena de problemas desde la infancia, pues pronto se quedó sin madre y su padre que era alcohólico le dejó en manos de una abuela poco afectuosa . Tampoco encontró el amor en su pareja y su hijo Alastair, con problemas, terminó arrollado por un tren cuando tenía veinte años. Una mala pata tras otra, la verdad.

Pero sin embargo a través de sus historias, estuvo tocado por la varita mágica del lenguaje. Una forma de escribir tranquila y sin embargo cargada de vibraciones, capaz de hacerte sentir que la nieve es una alfombra de cuento de hadas, que la nostalgia puede curarse garabateando poemas, o que sin saberlo, puedes llevar un enorme cargamento de recuerdos en el olfato o en el oído que pueden despertar emociones en cualquier rincón del bosque, de la orilla del río o en una esquina de tu casa.

En esta edición de Anaya además, el texto viene de la mano de las ilustraciones de Elena Odriozolallenas serenidad y elegancia.

Un clásico de la literatura infantil y juvenil que merece la pena disfrutar y que muy bien responde a esa definición que dice, que la literatura infantil es aquélla que también leen los niños.

 

A %d blogueros les gusta esto: