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El prodigioso viaje de Edward Tulane. Kate DiCamillo

27 Ago

¿Por qué dolerá querer?, ¿acaso siempre el amor te muestra de manera inevitable este sentimiento amargo que es la tristeza?, ¿duele menos el amor cuando te haces mayor?, ¿merece la pena  tener abierto siempre el corazón?

 

El prodigioso viaje de Edward Tulane, escrito por la norteamericana Kate DiCamilo, nos narra las desventuras de un conejo de porcelana, que incapaz de sentir amor, es castigado por la anciana que mandó crearlo como regalo de cumpleaños para su nieta Abilene.

Una historia que deja un extraño sabor, pues aunque nos conduce hacia el sentimiento del amor como la razón más fuerte para vivir, también nos descubre los caminos más amargos que conlleva este sentimiento: el miedo, la soledad, la nostalgia…

El protagonista, Edward Tulane, es un conejo de porcelana. Y todo juguete tiene su historia y su personalidad, como El soldadito de plomo, el Cascanueces o Pinocho.

Edward es un conejo vanidoso y egocéntrico; viste ropas de seda y lleva un pequeño reloj de bolsillo de oro. No le falta el enorme cariño de una niña: Abilene Tulane. Su comportamiento es el de un muñeco sin más, y esta falta de sentimientos despertará el enfado de la anciana Pellegrina.

La vida entre algodones que disfruta no le despierta ningun sentimiento y tras caer por la borda del trasatlántico Queen Mary, comenzará una vida llena de avatares pasando de mano en mano: un pescador, un vagabundo, un niño huérfano, y hasta será un espantapájaros.

Todo muy lejos de las riquezas y comodidad a que acostumbraba, pero siempre con la suerte de ser querido. 

Su primera emoción será el miedo y después, la alegría de estar vivo. Descubrirá que puede escuchar y en ese momento su corazón se abre de par en par.

Todo pasa demasiado deprisa y no hay nadie que sea feliz para siempre.

Con esta idea, la autora nos empuja de un lugar a otro para despertar los sentimientos de Edward y descubrir que hay que atreverse a tener abierto el corazón sin tener miedo a sentir con toda su plenitud. ¿Has sentido alguna vez este vértigo ?

He aprendido a amar. Y es espantoso. Estoy roto. Mi corazón está roto. Ayúdame.

Estas son las palabras de Edward cuando siente el dolor del amor, el dolor de la pérdida de una amiga querida.

Observa, escucha y se estremece cuando recibe una caricia… está más vivo que nunca.

Es una historia con un corte muy clásico, directo y efectivo que recuerda un poco al camino que tuvo que hacer Pinocho para llegar a ser un niño de verdad.

En el caso de Edward Tulane, no tiene nada que ver con este final porque en ningún momento dejará de ser un muñeco, pero sus sentimientos sí darán un fuerte cambio y sentirás su mirada preguntándote… ¿tienes abierto tu corazón o acaso tienes miedo a querer?

El prodigioso viaje de Edward Tulane editado por Noguer en 2006, es de un formato muy cuadrado y amable. Las páginas son en color crema con amplios márgenes y un tipo de letra grande y bonita que se agradece mucho a lo largo de la lectura.

Las ilustraciones de Bagram Ibatoulline  son una maravilla. Lo mejor del libro, al menos para mí, que no veo mas que la parte positiva del amor y me gustan poco los dramatismos. Cada capítulo comienza con una pequeña ilustración en sepia y todo el libro está salpicado con imágenes a todo color cargadas de realismo y expresividad que evocan la época de Andrew Wyeth y  Howard Pyle.

 

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