Archivo | 10:52 am

Ana Cristina Herreros.

29 Dic

Hemos tenido la suerte de conocer a Ana Cristina Herreros y algunos por partida doble, pues ha estado en el Seminario de Bibliotecas Escolares del CPR de Cáceres y también en las VII Jornadas sobre Bibliotecas Escolares de Extremadura.

Y digo suerte, porque Ana Cristina es genial.

Detrás de la editora de Siruela y de la escritora y recopiladora de historias de la tradición oral, hay una persona excepcional llena de ideas maravillosas que además sabe transmitir con ingenio y con gracia. Realmente inolvidable.

Dice Ana Cristina que gracias a la capacidad del hombre de poder contar historias a la comunidad y de estimular con ello la confianza en el otro, el ser humano consiguió la cooperación. Esta capacidad de trabajar en común, de cazar juntos, hizo posible que la especie humana, más débil físicamente que otras especies, consiguiera evitar su extinción.

¿No es acaso una razón de peso para esmerarse en reunirse y narrar historias?

Y ella ya sabe bien de narraciones de historias.

Tiene publicados en Siruela varios libros en los que recoge y escribe cuentos de la  tradición oral:

Geografía mágica, El libro de los monstruos españoles, El libro de las brujas españolas, Cuentos populares de la madre muerte, Cuentos populares del mediterráneo, La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez, 25 cuentos populares de miedo.

Todos ellos circularon entre los lectores del Seminario de Bibliotecas esperando el encuentro con ella y están en el CPR  para los profesores que quieran leerlos, en calidad de préstamo.

Y nos habló de sus libros, repletos de relatos llenos de sabiduría de las cosas antiguas que se transmiten de generación en generación, de cuentos que nos rescatan del olvido porque nos enseñan que quien se pone de camino para superar sus dificultades sin miedo a la vida, sin miedo a la muerte, acaba siendo rey: soberano de su propia vida.

Y claro, nos contó cuentos y muchas anécdotas divertidas en torno a ella, los cuentos y quienes la escuchan.

Acompañada de un enorme y sonoro tambor que marcaba el tiempo del suspense o el tiempo de la escapada, nos adentró en historias en las que el personaje en la pericia de su viaje, vuelve al punto de partida pero rico de experiencias con todo lo que adquirió en el camino, a pesar de ser pequeño, minúsculo frente a otros.

Gracias, Ana Cristina porque nos has enseñado muchas cosas y pasándolo bomba.

Tienes razón: Contar cuentos anima a vivir.

==================================================

A %d blogueros les gusta esto: