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El pastor de nubes.

12 Abr

EL PASTOR DE NUBES, escrito por Pedro Villar, ilustrado por Miguel Ángel Díez y editado en Kalandraka.

Este es un libro para leer y releer;  mirar y remirar. Porque surge de una mano que escribe engarzando cada palabra con cuidado, formando frases como ríos que guardan en sus orillas, en sus meandros o en los rápidos, secretos del curso de la vida. Y porque surge de una mano que ilustra poniendo en cada escena el alma, el viento y el susurro de la historia.

Pedro Villar construye el crecimiento, lleno de curiosidad, de un muchacho que descubre la esencia de la vida en el mundo que le rodea: en las voces y los gestos de la naturaleza, en las palabras de quienes están y se cruzan en su camino, y desdeluego, en sus sueños y fantasías. Y que tendrá que tomar sus propias decisiones.

Aunque su padre le animaba a todo lo que se pudiera medir y contar, Nino buscaba entre sus deseos y quiso ser pastor, incluso de las nubes. Pero pronto comprobó que ellas eran tan libres como los animales y que su único pastor era el señor de los vientos.

Será un contador de historias quien despierte las palabras guardadas por el chico y le enseñe también a recoger otras muchas de leyendas perdidas, canciones melodiosas, historias solitarias o mitos muy antigüos.

Así lo han hecho siempre los narradores orales.

Esta es una historia de fantasías y realidades, de los viajes de ida y vuelta que hay en el descubrimiento de uno mismo y de la agudeza del oído para escuchar el mundo.

Cada página es intensa en los sucesos, las ideas, el exquisito y poético lenguaje con que Pedro Villar lo ha escrito y tan bien acompañado con las ilustraciones que Miguel Ángel ha imaginado .

Dicen que el muchacho acompañó a las palabras como si fuese un ganado transhumante, allá donde los caminos se pierden, donde habitan las historias que llevan los ríos, las que reflejan las nubes y se entregan a la noche con los sonidos de la lluvia.

Y a tí… de qué te gustaría ser pastor ?

Me parece preciosa la actividad que a partir de esta lectura han hecho los niños del centro escolar Gregory Mayans de Gandía, desde aquí.

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