El hombre que abrazaba a los árboles. Ignacio Sanz

29 Ago

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El hombre que abrazaba a los árboles

Ignacio Sanz

Il. Ester García

Editorial Edelvives, 2013

Poco más de cien páginas escritas desde el profundo amor por los bosques.

Con una enorme habilidad narrativa, Ignacio Sanz ha sabido combinar en esta historia la emoción de una amistad entre un anciano leñador y una niña muy curiosa, salpicada de suculentas conversaciones que se enredan en ocasiones en pequeños relatos producto de la imaginación, y en otras, en relatos que describen con realismo el comportamiento de muchas aves del bosque.

Saber y emoción están entrelazados entre sus páginas.

Aprenderás cómo vuelan las ardillas, el parloteo de las urracas o cómo hacen sus nidos los Picapinos; y te sorprenderás con la historia de Porquito, el cerdo volador, o la del hombre que vivía en Canadá en el tronco de una secuoya gigante.

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Felicidad y Marcial son los protagonistas. Viven en Piñares, un pequeño pueblo rodeado de bosques de pinos, con ardillas pequeñas, urracas parlonas y piñas llenas de ricos piñones.

Ella es todo oídos con el anciano que responde a sus constantes preguntas y le regala historias. Ya lo tiene claro: quiere ser guardabosques.

” Marcial enseña las cosas a su manera. A veces sus maneras no coinciden con lo que pone en los libros…”

” Tengo decidido que voy a ser guardabosques. Cada vez que alguien persigue o maltrata a un animal salvaje, le está haciendo daño al bosque. Y da lo mismo que sea una hormiga que una alimaña feroz, como el lobo. Lo dice Marcial.”

“Tengo unas ganas enormes de hacerme mayor para comprender muchas cosas. Para eso y para abandonar el colegio y dedicarme al bosque por completo.”

La narrativa transcurre en un ritmo sereno y en el que la primera persona, a modo de un diario, acerca al lector de manera cómplice a Felicidad, que en muchas ocasiones apela directamente a éste en confidencias.

Marcial y Felicidad están llenos de riqueza personal, con opiniones y comportamientos llenos de valores hacia las relaciones, la naturaleza y las personas, manifestados con mucha sinceridad, sin artificios y en ocasiones, con una sutil dosis de crítica.

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“A mí lo que más me impresionó fue cuando nos dijo que, antes de cortar un árbol, él siempre lo abrazaba. No le importaba que sus compañeros se rieran.

Abrazaba árboles porque los quería. Era una manera de perdirles perdón. Nos dijo que, para regenerar un bosque, hay que cortar los árboles viejos. Que es ley de vida, porque cada árbol tiene un ciclo.”

Ignacio Sanz narra en esta historia la terrible enfermedad que asoló a cientos de olmos en el pasado siglo, y basándose en lo que realmente hizo Pepe Fraile, viejo hachero de Valsain, salvando de la motosierra en 1982 al olmo del paseo Nuevo, transporta este acontecimiento a la historia de Marcial: en la orden de talar los cien olmos enfermos del paseo de Piñares, descubrió que uno de ellos estaba aún vivo y se encaramó en su copa para frenar su tala.

“Hoy el olmo es un ejemplar magnífico con una copa redondeada. Y gracias a que Marcial lo defendió cuando querían tirarlo, todos los que nacimos después de aquel año negro de la grafiosis sabemos lo que es un olmo centenario.”

Un ciclo de vida que es para todos, también para Marcial, que seguirá acompañado por la incondicional amistad de Felicidad, su Berganta, incluso en la enfermedad.

“Marcial se quedaba parado, muy despistado, como si la cabeza se le estuviera quedando vacía. Como si no le llegara la sangre al cerebro, que es lo que dice mi madre cuando no le presto atención por estar pensando en mis cosas. Algo parecido a un nido sin pájaros. Como si los pájaros de su cabeza se hubieran echado a volar. Los pájaros, por supuesto, son las palabras.”

Un canto a la naturaleza y una historia de esperanza e ilusión sobre aquellos que nunca se dan por vencidos.

La cultura de un pueblo se mide por la extensión de sus bosques.

W.H. Auden

8 Ester Garcia El hombre que abrazaba

El hombre que abrazaba a los árboles está alimentado por las ilustraciones de Ester García que enriquecen sustanciosamente las páginas del libro.

Me encanta la elegancia y presencia de sus animales, sus colores y el simbolismo de las imágenes que juegan en complicidad con el texto.

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Una respuesta to “El hombre que abrazaba a los árboles. Ignacio Sanz”

  1. Carmen Díaz Marín agosto 29, 2014 a 4:49 pm #

    Precioso y con un montón de posibilidades para trabajar en la escuela. Gracias y feliz fin de verano.

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