Al sur de la Alameda. Diario de una toma. Lola Larra y Vicente Reinamontes

4 Ene

En mayo de 2006 cientos de estudiantes secundarios chilenos salieron a las calles a marchar y también ocuparon sus colegios en señal de protesta. Reclamaban contra la Ley de Enseñanza, la desigualdad y contra la educación concebida como un negocio y no un derecho. Se le llamó la Revolución de los Pingüinos.

Cinco años más tarde, en 2011, la revolución estudiantil en Chile, encabezada por los universitarios y por una serie de carismáticos líderes, saltó a las portadas de la prensa mundial. Cuatro de aquellos líderes hoy son los diputados más jóvenes del Congreso Nacional.

La historia de esta novela gráfica está inspirada libremente en esos acontecimientos.

Una lectura vibrante, colorida y comprometida con los jóvenes.

Al sur de la Alameda. Diario de una toma

Lola Larra y Vicente Reinamontes

Ediciones Ekaré, Barcelona, 2014

Me comentaba un grupo de jóvenes amigos de quince y dieciséis años sobre las conversaciones tan interesantes que un profesor de historia les alentaba en clase, de cómo les animaba a abordar lecturas relacionadas con la historia y a leer noticias de prensa para debatir y formarse una opinión sobre temas sociales y políticos de actualidad. Algunos manifestaban su confusión al descubrir en ocasiones opiniones o versiones enfrentradas sobre un mismo hecho o tema; otros mantenían posturas y criterios ya muy claros acerca de muchos asuntos que les importaban.

Al hilo de esta conversación, me pareció recurrente hacer una referencia a los personajes y situaciones de la novela gráfica, Al sur de la Alameda, en donde un grupo de jóvenes chilenos rechazan la la Ley de Educación y junto a cientos de estudiantes del país, toman sus colegios y se encierran durante siete días en señal de protesta, en un principio con el apoyo de directivos, profesores y padres.

Los jóvenes en esta historia están implicados en lo que sucede en su sociedad, opinan, toman partido, debaten sobre temas que les afectan y son capaces de abordar decisiones conjuntas, a pesar de las muchas dificultades que todo ello supone. Son jóvenes que también juegan al fútbol, leen ficciones, chatean y ligan, pero no se hace invisible su capacidad para comprometerse u opinar sobre cuestiones sociales o políticas.

No todos los personajes de esta historia tienen la misma fuerza en sus convicciones y en esa semana de toma, las asambleas, las decisiones, los desacuerdos, las relaciones, los roles, el exterior… trastocará a muchos sus prioridades.

La obra tiene dos narradores. Uno es Nicolás, un joven arquero (portero) de fútbol poco convencido en un inicio de la toma y que se involucra más por estar cerca de Paula, la francesa, que por implicarse en la justicia social, y es quien a modo de diario va anotando en su libreta en un tono intimista lo que cada día sucede dentro del centro durante la toma.

Encontramos muchas expresiones y vocablos chilenos que nos hacen intuir la enorme diversidad y riqueza de nuestro idioma común. Al final del libro hay un glosario con la explicación de muchas palabras: cuicos, latero, pololear, momio…

En total somos treinta y cinco. De distintos cursos, aunque la mayoría pertencemos a tercero y cuarto y medio.

Ninguno de mis compañeros del equipo de fútbol se quedó. Así que aquí no cuento ni con Domingo, ni con Fernando, ni con Rafa, mis mejores amigos.

No sé qué estarán pensando de mí.

Deben creer que me volví loco.

Yo también lo pensaría.

Hace una semana no hubiera imaginado que iba a estar aquí. Hace una semana, cuando empezaron las protestas y cuando se decidió la toma del colegio, yo pensaba, como mis amigos, que todo este alboroto del Centro de Alumnos era algo que no tenía nada que ver con nosotros.

Ahora no sé qué pienso.

Todo fue culpa de Paula. Paula, la francesa.

La segunda voz narrativa proviene de alguien que tras la ventana de un edificio enfrente del colegio, observa lo que está ocurriendo en el centro y terminará siendo un personaje clave en el desenlace de los  hechos. Esta voz narrativa irrumpe en el libro a través de las ilustraciones, que irán construyendo muchos detalles y situaciones no narradas.

Desde mi ventana alcanzo a ver gran parte de la ciudad. Pero hace mucho que dejó de interesarme. Me entretengo mirando el colegio, aquí al lado. La rutina de siempre: A las ocho, el bullicio de la entrada; a las diez el estruendo del recreo; las horas tranquilas durante las clases; la salida impaciente a las tres. Después, el silencio. Por las noches, el colegio parece un gran barco abandonado. Pero hace tres días todo cambió. Los adultos se fueron, comenzó la toma y los alumnos hicieron del colegio su cuartel.

Las ilustraciones de Reinamontes tiene mucha fuerza, personalidad, juventud y frescura. Aportan a la novela y al libro mucha narrativa visual a modo de cine y de cómic, un estilo muy peculiar y con mucho efecto sobre el lector.

Esta historia basada en hechos reales, ha recibido el Premio a la Edición en 2014 en Chile y ha sido seleccionada por el prestigioso catálogo alemán The White Ravens 2014, que reúne los títulos infantiles y juveniles más destacados del año.

Es bueno haber encontrado este diario. Fue una sorpresa encontrarlo, y todavía más leerlo.

Me sirvió para darme cuenta de que todo pasó en una sola semana.

Siete días.

Siete días pueden cambiarte.

Ha pasado un año desde entonces y ahora más que nunca creo que la batalla por una educación de calidad para todos, por un país más justo, es algo posible. Estamos trabajando en ello. Somos muchos. En todas partes.

Pero, no puedo evitarlo, las asambleas me siguen aburriendo muchísimo.

Debió ser en Chile una semana inolvidable.

Queremos educar en la capacidad crítica y en la formación de criterios propios y tal vez sean pocas las ocasiones en que  se favorecen situaciones de debates, de exposición de ideas, de charlas de expertos o de análisis de la realidad social contrastando información, en nuestro modo de enseñanza.

La literatura es una oportunidad para abrir estos espacios de opinión.

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3 comentarios to “Al sur de la Alameda. Diario de una toma. Lola Larra y Vicente Reinamontes”

  1. agus.1952 enero 5, 2015 a 6:41 pm #

    Que los Reyes te traigan un baúl de ilusiones para seguir compartiendo ese trabajo trabajo tan hermoso que nos regalas. Feliz singladura
    Bibliolibre

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Trackbacks/Pingbacks

  1. Lectura hospitalaria: la literatura como trinchera | - enero 9, 2015

    […] práctica una de mis aficiones favoritas: curiosear en las estanterías ajenas, y un tercer libro , “Al sur de la Alameda: Diario de una toma”, novela juvenil ilustrada que causa furor en las redes lectoras y que trata de la revuelta […]

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