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Cuentos para mi hijo Manolillo. Miguel Hernández.

17 Abr

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Háblame de mi hijo.

Me haces casi feliz con lo que me dices de él.

Miguel Hernández en carta a su mujer Josefina Manresa.

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La editorial Nórdica hace un homenaje este año a Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte con la publicación de los cuentos que escribió a su hijo Manolillo, y que fueron los últimos textos escritos por él desde la cárcel.

Una de las pocas alegrías para el poeta será el nacimiento de su segundo hijo, Manuel Miguel Hernández Manresa, el 4 de enero de 1939. Apenas lo pudo ver.
Los dos primeros cuentos fueron publicados por primera vez en 1988 por Jose Carlos Rovira, catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Unversidad de Alicante. El potro obscuro y El conejito fueron confeccionados por Miguel Hernandez en unas pequeñas hojas de papel higiénico y con la ayuda de Eusebio Oca, maestro, periodista y dibujante, compañero de rejas, se encargó de pasar a limpio los textos del poeta y de realizar las ilustraciones con acuarelas.
Los dos cuentos restantes vieron la luz con motivo de la exposición que se dedicó al poeta en la Biblioteca Nacional en ocasión del centenario de su nacimiento. Julio Oca, hijo del maestro, reveló que guardaba un  cuaderno de seis páginas cosidas en la parte superior por un hilo de color ocre, en donde estaban escritos e ilustrados otros dos cuentos, Un hogar en el árbol y La gatita Mancha y el ovillo rojo.
Los cuatro cuentos en su conjunto representan un gesto de amor de un padre a su hijo en un tiempo oscuro, en el que era demasiado difícil pensar en la esperanza, si bien Miguel la encontró en su pequeño.
El conjunto de los cuatro cuentos, hoy guardado en la Biblioteca Nacional de Madrid, es probablemente el último trabajo literario del poeta.
(Información y textos del prólogo de Víctor Fernández)

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El potro obscuro

Ilustraciones de Sara Morante

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Una vez había un potro obscuro.

Siempre se llevaba a los niños y las niñas a la gran ciudad del sueño.

Se los llevaba todas las noches. Todos los niños y las niñas querían montar sobre Potro-Obscuro.

Una noche encontró a un niño. El niño dijo:

¡Llévame, caballo

pequeño,

a la gran ciudad

del sueño!

-¡Monta!- dijo el Potro -Obscuro

Montó el niño y fueron galopando, galopando, galopando.

[…]

El cuento continúa, pues montan además sobre Potro Obscuro una niña, un perro blanco, una gatita negra y una ardilla gris. Todos quedaron dormidos al llegar a la Gran Ciudad del Sueño.

Es un cuento muy poético, con una estructura acumulativa de personajes y repetitiva en el texto, poniendo acento en el gerundio que induce al sueño y a la calma.

Un cuento con tintes de tradición oral para abrazar, balancear y mecer el sueño de un niño querido.

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El conejito

Ilustraciones de Adolfo Serra

A un conejito se le ocurrió echar a correr.

Corría y corría y no dejaba de correr.

Corría tanto que pronto se encontró frente a un huerto cercado.

-Éste debe ser un huerto muy rico porque está cercado-dijo el conejito-. Yo quiero entrar. Veo un agujero, pero no sé si podré entrar por él.

¡Hop!¡Hop!¡Hop!

[…]

El conejito se pone a comer y cuando quiere salir, no cabe por el agujero que entró. Un perro se acerca a él ladrando y enseñando los colmillos. El conejito corre y corre hasta que encuentra un agujero grande y logra regresar a los brazos de su madre.

El cuento está lleno de exclamaciones y emociones, relacionadas con el peligro y con el susto, que intentan advertir al pequeño el cuidado que debe tener cuando está solo, y cómo la madre siempre abraza aunque seas muy travieso.

Me ha recordado este cuento a una canción que se canta en las escuelas infantiles “Pepito conejo al campo salió, corre que te corre, desapareció…”.

 

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Un hogar en el árbol

Ilustraciones de Alfonso Zapico

[…]

Hasta la vuelta, pequeñuelos,

y que no os vayáis a perder

en las estrellas de los cielos.

Venid siempre al atardecer

La Naturaleza está muy presente en la infancia, y más para quienes crecieron en el campo como Miguel. ¡Qué niño no se ha sorprendido ante un pajarillo que sin saber volar, se ha caído del árbol! ¡Y los intentos por llevarle a su nido!

En este cuento se relata este suceso vivido por Nita y Toñito, con la alegría de ver volar a toda la familia de pájaros, con pájaro padre delante y pájaro madre detrás.

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La gatita Mancha y el ovillo rojo

Ilustraciones de Damián Flores.

[…]

No sabe usted

bodar ni coser,

gatita de dientes

y uñas de alfiler.

[…]

Este es un cuento para jugar y reír, en el que de nuevo un ser pequeño, la gatita, por traviesa y juguetona se ve metida en un buen lío.

Abundan en él los versos para finalizar con una moraleja, que siempre han acompañado a quienes han querido enseñar.

¡Fus! ¡Fus! ¡Parrafús!

Porque el gato más valiente,

si sale escaldado un día,

huye del agua caliente,

pero, además, de la fría.

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~~~~~~***~~~~~~

 

 

Transcurrió un mes así, hasta que por fin lo pude ver. Lo sacaban entre dos personas, que no sé si serían presos, cogido del brazo y lo dejaron agarrado a la reja. Llevaba un libro en la mano, eran dos cuentos para su hijo que él había traducido del inglés.

 

Josefina Manresa

Escribe Víctor Fernández en el prólogo, que Miguel Hernández dió tumbos por las cárceles españolas convirtíendose en un preso político más, a quien se fue asesinando poco a poco por ser fiel a sus ideales, por seguir creyendo en la justicia social, por defender un mundo que había sido arrasado oficialmente el 1 de abril de 1939 con la derrota de aquella República, en la que Hernández tanto creyó, tras una cruenta guerra iniciada el 18 de julio de 1936 y que había tenido a las dos Españas enfrentadas.

 

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 – Alicante, 1942).

Desde muy pronto abandonó la escuela para ponerse a trabajar; aun así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a que es un gran lector de la poesía clásica española. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.
Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país, pero es detenido en la frontera con Portugal. Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años. No llegará a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

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Hablamos ya en Biblioabrazo de Dos cuentos para Manolillo (para cuando sepa leer), editado por Pictografía,una edición facsímil del cuadernillo que esccribió e ilustró junto a su compañero de celda.

Tal vez te interese leer la entrada en la que además, hay una propuesta interesante para hacer un Libro estrella en el que el poeta es el protagonista.

Puedes acceder desde este enlace.

 

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