Mary Poppins. Pamela Lyndon Travers

7 Feb

Leer los clásicos es siempre una sorpresa, especialmente cuando hemos conocido las historias antes por las adaptaciones al cine, o a través de otros medios, que por la lectura de los textos originales.

Cuando esta lectura la haces ya de adulto descubres otras interpretaciones, encuentras pasajes desconocidos que nunca escuchaste e incluso sientes que los personajes tienen otro carácter y otra profundidad que ni de lejos en la película se había conseguido.

Algo de todo esto me ha sucedido con Mary Poppins.

Mary Poppins

P.L. Travers

Il. de Mary Shepard

Editorial Juventud

Tenía muchas ganas de leerla. Aluciné cuando era pequeña ante la pantalla de cine con la versión de Disney. Me encantó pasado el tiempo volver a verla con los niños y la verdad, soy capaz de saltar a bailar si oigo la música de “Supercalifragilisticoespialidoso“. La Mary Poppins de Disney es simpática, cariñosa y alegre de manera directa y clara.

Sin embargo, la auténtica Mary Poppins, la del texto de Travers, tiene diferencias muy sutiles con el personaje de la pantalla: en ella hay más misterio, más ambigüedad y complejidad en su carácter. Del mismo modo sucede con los niños y las muchas escenas que hasta su lectura, eran desconocidas para mí.

La autora, Pamela Lyndon Travers fue una mujer decidida y sin miedo a vivir como imaginaba.

Credit: Popperfoto/Getty Images/Popperfoto

Nació en Australia (8 de agosto de 1899) y desde pequeña escribía poemas y cuentos. Adoraba el teatro y actuaba en una compañía llamada Shakespeare con la que viajó mucho.

Se marchó a vivir a Londres en 1924 donde se encontraría el bullicio cultural que buscaba y en el que entró enseguida relacionándose con poetas y artistas. En realidad su nombre era Helen Lyndon Goff, pero decidió identificarse como P. L. Travers para que no fuera tan evidente su condición femenina y salvar los muchos obstáculos en el campo de la escritura que, como en otros ámbitos, encontraban las mujeres.

Parece ser que no tuvo una vida amorosa tal y como se esperaba de una mujer en esta época, por sus numerosos romances y su especial amistad con Magde Burnand durante largo tiempo. Siendo soltera además, decidió adoptar un niño irlandés de una familia muy humilde en 1939. Sin duda, una mujer nada convencional en esos años.

En 1934 publica Mary Popppins y se convierte en un enorme éxito, tras el que le seguirían siete títulos más: Mary Poppins ha vuelto (1935), Mary Poppins abre la puerta (1943), Mary Poppins en el Parque (1952), Mary Poppins De la A a la Z (1962), Mary Poppins en la cocina (1975), Mary Poppins en Cherry Tree Lane (1982), Mary Poppins y la casa de al lado(1988).

Los tratos para la adaptación de su obra con la Disney fue todo un desacuerdo que acabó fatal.

Tampoco terminaron muy bien las relaciones con su hijo y su familia biológica, de las que cuentan que fue todo un drama: el niño tenía seis hermanos más (uno de ellos su gemelo) y Travers nunca quiso darle cuenta de ello.

Murió en Londres el 23 de abril de 1996 a la edad de 96 años.

“Mary Poppins no está perdida. Ella todavía está en alguna parte. Solo tienes que ir a buscarla” comentó Travers en una de sus últimas entrevistas.

¿Qué me sorprende en la lectura?

El personaje de Mary Poppins.

Es muy difícil de definir porque es contradictoria.

Mary Poppins no es una niñera común. Llega a la casa de la familia Banks de manera muy misteriosa, transportada por el viento. No se atiene a las normas que quiere imponerle la señora de la casa y con firmeza establece sus propias condiciones de trabajo.

No es nada simpática ni cariñosa, por el contrario es muy tiesa al estilo de las niñeras de la época victoriana: preocupadísima por los modales, poco entusiasta con las preguntas infantiles a las que no respondía casi nunca y con un mal humor que había días en que los niños deseaban ser invisibles.

Su impecable modo de vestir dice mucho de ella.

Este aparente distanciamiento emocional funciona como una barrera para no permitir el más mínimo reproche ante las situaciones divertidas y locas que ella misma provoca, o ante el mundo que presenta a los niños, y que los adultos les niegan con sus interminables normas y sus largas ausencias.

De algún modo tienes la sensación que está mostrándose de manera rigurosa y antipática para que nadie descubra la naturaleza de quién es realmente (¿un hada, una reina maga…?) que conduce a los niños a situaciones fantásticas y maravillosas.

” Jane y Michael se sentaban en su lecho muy abrazados y no apartaban los ojos de la niñera. Tan sorprendente era todo aquello que no sabían qué decir. Pero ambos comprendían muy bien que en la casa número 17 del Pasaje de los Cerezos, había ocurrido algo extraordinario y maravilloso.”

Resultado de imagen de ilustraciones de mary poppins Mary Shepard

Mary Poppins se encuentra en la casa con Jane y Michael, dos niños llenos de curiosidad, con ganas de jugar y de descubrir el mundo.

Y aquí la autora se libera totalmente de mostrarnos modelos infantiles idealizados: A Jane no le gustaba que le contasen cuentos y prefería que le contasen lo que se veía desde la ventana (¡¡¡jejeje, qué revés para los que aprovechamos cualquier oportunidad para mostrar libros!!), y Michael era en muchísimas ocasiones maleducado, travieso y desafiante. Capaz de dar patadas a los mayores. Nada le importaba. Ser bueno me da asco, decía enfadado.

Entonces Mary se cuadraba, digna mantenía la calma y de inmediato sucedían cosas mágicas o se producía el encuentro con personajes extraordinarios que conducían a auténticas aventuras.

Esta es la dualidad que se presenta en la historia: por una parte una realidad que no dulcifica con padres muy ocupados, niñeras muy disciplinadas, niños con rabietas, esmero en las apariencias sociales, y por otra parte, la posibilidad de vivir con fantasía, con alegría, con misterio y diversión.

No solo Mary Poppins es brillante con los niños, también lo es en su relación con los animales. Habla con ellos y les entiende perfectamente. Me encanta la conversación que tiene con Andrew, el perro de la señorita Lark, que quería ser amigo de los perros callejeros, o los animados diálogos con todos los animales del Zoo en la gran fiesta de su cumpleaños.

Esta capacidad de comunicarse también la tienen los mellizos bebés de la casa (porque en la casa de los Banks hay cuatro niños) que entienden el lenguaje de los árboles, el sol, el viento y las estrellas. Una capacidad de entendimiento que perderán enseguida, en cuanto crezcan un poquito.

Solo Ella tiene ese don aún siendo adulta: es la gran excepción.

Hay pequeños relatos dentro de la historia, algo así como una matrioska de cuentos perfectamente encajados en el tono de humor, del absurdo y de la fantasía que sobre todo pretenden divertir, distraer e imaginar.

La historia de la vaca roja bailarina que se le prendió una estrella en el cuerno, o los viajes a cada uno de los puntos cardinales del mundo siguiendo el camino de la brújula, o el paseo al País de las hadas con su amigo Bert, que vendía fósforos y pintaba cuadros en el pavimento de la calle.

Resultado de imagen de ilustraciones de mary poppins Mary Shepard

Lo que más me gusta de Mary Poppins es el regalo que hace al lector transportándole a situaciones fantásticas y alegres que son realmente liberadoras, y que desearías vivirlas de verdad.

No quiero olvidarme nunca de la tarde de té en casa de Tío Peluca cuando a todos les entró el gas de la risa y tomaron su merienda en el techo de la habitación, ni tampoco de la medicina con sabor a fresa, limón o ponche de ron, y mucho menos de la extraña señora Corry que tenía sus dedos de azúcar de cebada y se los quebraba para dárselos a los niños como si fuesen barritas de golosinas con miles de sabores (¡¡qué risas recordarlo!!)

Mary Poppins abre la puerta de la fantasía, de mundos imaginarios, del camino de ida y vuelta entre lo real y lo soñado.



Pamela Travers eligió a Mary Shepard como ilustradora de sus libros. Ella era hija de E.H. Shepard, ilustrador de Winny de Puh y El viento en los sauces. Mary Shepard asumió el encargo de ilustrar Mary Poppins cuando contaba con 23 años, aunque la primera propuesta estuvo dirigida a su padre. Como no pudo asumir este trabajo por falta de tiempo, Travers confió plenamente en el talento de su hija para ilustrar la historia, y las que llegaron después también.

Y cuando llegó el viento del oeste, Mary Poppins se detuvo un momento en el peldaño de la casa y…

El viento, lanzando un grito salvaje se deslizó bajo el paraguas, empujándola hacia arriba. Pero ella lo sostuvo con firmeza y al parecer, aquello era lo que espera de ella el viento, que de pronto levantó el paraguas por el aire y arrastró a Mary Poppins. Se la llevó suavemente, de modo que sus tacones apenas rozaban la avenida del jardín. Luego le levantó por encima de la puerta que se abría en la cerca y empujó a Mary Poppins hacia las copas de los cerezos del Pasaje.”

Mary Poppins

Vuelve Mary Poppins

P.L. Travers

Il. de Mary Shepard

Editorial Alianza

2 comentarios para “Mary Poppins. Pamela Lyndon Travers”

  1. Laura Canela febrero 8, 2021 a 3:59 pm #

    Interesante análisis.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: