Archivo | octubre, 2021

El niño, el topo, el zorro y el caballo. Charlie Mackesy

14 Oct

Con Charlie Mackesy, escritor e ilustrador, recuperas el disfrute por los pequeños textos: frases y diálogos, que disparan las emociones y el pensamiento.

Este libro es un lugar de amabilidad, de reflexión y de optimismo.

Las citas y frases nos saturan tanto en las redes que en muchas ocasiones las desprendemos de credibilidad. Pero no va a suceder esto en este lugar.

El niño, el topo, el zorro y el caballo conmueve.

El libro es el encuentro de un niño solo y perdido que hace preguntas y conversa con tres animales sobre el amor, la aceptación, la identidad y la ayuda.

Charlie sostiene que su libro (con conexiones a El Principito y a Winnie the Pooh) es la respuesta que ha encontrado “después de mucho tiempo preguntándome de qué trata la vida y qué es lo realmente importante”.

Es preciosa la introducción escrita por el autor dirigiéndose de tú a tú al lector y hablando con mucha sinceridad sobre sí mismo y sobre la creación del libro. Me quedo con » No soy buen lector. Lo cierto es que necesito dibujos, son como islas, lugares a los que llegar en un mar de palabras».

Es muy probable que enseguida, mientras lees, pienses en una persona a quien le hará feliz tener este libro en sus manos.

¡Qué belleza en los dibujos!

Charlie Mackesy es artista en diferentes disciplinas. Comenzó a dibujar a este niño curioso y a sus amigos los animales en Instagram. Las reflexiones están escritas a mano con la misma pluma con la que dibuja. Enseguida su espacio virtual se llenó de seguidores encantados de continuar viendo sus trabajos. Y a partir de aquí se convirtió en este precioso libro.

Puedes ver muchas más ilustraciones y bonitos pensamientos desde https://www.instagram.com/charliemackesy/.

Mira, si es que hasta las guardas del libro son inspiradoras.

El niño, el topo, el zorro y el caballo

Charlie Mackesy

Editorial Suma Internacional, 2020

La vuelta al mundo en 80 días. Julio Verne

8 Oct

Voy caminando al trabajo con la hora apurada y no quiero llegar tarde.

Si fuese un tren como en los que viaja Phileas Fogg, sería imposible acelerar pues no les permitían modificar ni su ritmo y ni el horario de llegada. Sin embargo, si fuese un paquebote, aquellos barcos que transportaban correo y pasajeros, alguien podría darme una interesante suma de dinero para que aumentase la velocidad y poder llegar mucho antes de lo previsto. Así fue como Mr. Fogg logró llegar con suficiente tiempo a muchos de los puertos.

Así que, en este camino de casa al trabajo me digo:

«¡Vamos, acelerando, como si fueses paquebote!. Que si llegas a la hora, te premio con café y tostada parisina.«

Estas cosas son las que pasan cuando estás en una historia incluso cuando dejas de leer: todo te conduce y te conecta a ella.

¡¡Y llegué a la hora!!

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