Archivo | julio, 2022

Las visitas de Nani. Karishma Chugani Nankani

14 Jul

Viajar con Nani me hace pensar en las migraciones, las reuniones familiares, la muerte y la celebración de la vida, la cocina en casa, las creencias, las mujeres que convocan y reúnen, las señas de identidad de una cultura…

Karish cuenta la historia de su abuela Nani que ha viajado por todo el mundo.

Nani nació en la India en 1924 en una familia sindh procedente de una zona de la India que hoy pertenece a Pakistán. Se casó muy joven con Dada. Desde bien pronto hicieron maletas una y otra vez. En ocasiones por motivos políticos: cuando Pakistán se separa de India; otras por el trabajo de Dada: tenía una cadena de cines repartida por la India, Ghana y Marruecos que traía los éxitos recientes de Hollywood y Bollywood; y desde que sus seis hijos crecieron y se instalaron en diferentes lugares, Nani fue a casa de todos: Los Ángeles, Boston, Casablanca, Nueva Yersey o Accra.

Sus maletas llegaban cargadas de telas, especias, juegos y libros que hablaban del nido familiar: La India.

Es un libro íntimo, como si entrases en el diario de alguien que después de escribirlo y dibujarlo lo hubiese cosido con cuidado. Y de este modo la maravillosa editorial Ekaré ha hecho una encuadernación cosida con hilos de colores en un formato flexible que da gusto tocar al sacarla de un estuche de fino cartón. Una delicia.

Entre mis favoritos están estos libros que desde lo narrativo y lo íntimo nos llevan a la «no ficción»: a través de los recuerdos, los viajes, los objetos y las comidas de un relato particular y familiar, nos trasladan a algo universal y global para descubrir la historia, la cultura y las tradiciones de otros lugares. Conectamos a pesar de la lejanía y de las diferencias culturales porque los sentimientos son los mismos.

Visitar con Nani cada casa familiar ha sido un tiempo mágico de lectura para hacernos un poco hinduistas, musulmanes y africanos.

¡Qué bien sienta trasladarse a otras culturas y qué necesarios son estos libros !

Mientras crecían, Nani les fue transmitiendo a sus hijos sus orígenes sindhis a través de mantras, historias, música y también su cocina, que ocupa un lugar protagonista en este libro.

En cada uno de los 12 capítulos hay una singular receta de cocina con claras explicaciones y dibujos al detalle: lassi de mango, malpuros, nankathais o kulfis.

La familia se reúne siempre en torno a fiestas y celebraciones en las que la elaboración de comidas tradicionales de la India y la reunión de todos en torno a los deliciosos platos transmiten al lector mucha alegría y complicidad.

Todo el libro me llena de deseos: me gustaría haberlo escrito, quisiera tener la energía de Nani , viajar a tantos lugares, llenar la casa de olores de especias y reunirnos para comer.

La convocatoria familiar se hace una urgencia tras esta lectura.

Te hace sentir tan cercana a su familia que hasta surge la necesidad de hablar de la tuya, de buscar en tus recuerdos y armar un recorrido, cosido por la presencia de tus abuelos, de tus primas o los viajes familiares. Esta lectura se convierte en una invitación a la escritura.

Entre los rituales que cuenta Karish, el mitta roat kar o endulzar la boca, consiste en darle agua y azúcar a un familiar que se va de viaje: sirve para darle fuerzas y que recuerde el sabor dulce del hogar.

Un ritual precioso y que pienso hacer a partir de ahora.

Y ojalá que los lectores imaginen este rito para volver una y otra vez a las páginas de un libro.

Gracias Karishma Chugani por abrirnos esta puerta tan personal.

Gracias Ekaré por hacer visible este trabajo. 

Las visitas de Nani

Karishma Chugani Nankani

Ediciones Ekaré, 2018

Buñuel en el laberinto de las tortugas. Fermín Solís

7 Jul

¡Qué acierto haber leído esta novela gráfica en nuestro Club de Lectura !

No solo teníamos muy cerca al autor para tener un encuentro con él, que ya era un enorme aliciente, también abordábamos un nuevo género en el grupo.

La novela habitualmente barre la presencia del resto de géneros y dejamos de explorar otros territorios lectores capaces de darnos tanto goce al leerlos como lo hace la narrativa. Y así fue.

Además nos estamos perdiendo la oportunidad de leer historias muy potentes en esta corriente denominada novela gráfica en donde las temáticas se bañan en sinceras experiencias personales e inteligente crítica social.

Esta obra nos tocaba de cerca: el autor Fermín Solís es de Cáceres y aborda una historia negra de nuestra tierra que Luis Buñuel destapó con el documental rodado en 1933, Las Hurdes: tierra sin pan.

El documental de Buñuel, considerado hoy como uno de los mejores de la historia, causó mucha vergüenza social en el país. Las críticas se repartieron desde la veracidad del contenido hasta la ideología de los creadores y la visceral personalidad del cineasta. Fue entonces censurado.

Ha tenido que pasar el tiempo para entender y valorar el trabajo que hizo Buñuel.

Buñuel en el laberinto de las tortugas es una recreación de lo que pudo suceder en el rodaje del documental desde la mirada de Fermín Solís.

Todo comienza en París en septiembre de 1932 cuando Luis Buñuel ya ha realizado sus obras surrealistas y regresado de Hollywood. En la bohemia de París comparte sus inquietudes con su amigo Ramón Acín que pondrá el dinero para producir la película: un documental basado en un estudio antropológico sobre la Hurdes. Sorprendido por lo que ha leído en este estudio del antropólogo e hispanista francés Maurice Legendre, sobre las gentes hurdanas y su modo de vida, no duda en hacer visible esta realidad, tan cerca del surrealismo.

Se marchan al norte de Cáceres, Luis Buñuel el cineasta, Ramón Acín el productor, Eli Lotar el fotógrafo y Pierre Unik como ayudante.

Y todo comienza en Cáceres en 2006, cuando Fermín Solís se propone hacer una novela gráfica sobre los urbanitas que deciden instalarse en zonas rurales. Pone su mirada en las Hurdes y cuando llega allí, se encuentra con un busto de Luis Buñuel que anda de un lado para otro sin que se ubique en un lugar fijo porque nadie lo quiere.

Intuye que aquí está su historia.

Fermín Solís, tras un minucioso estudio, aborda esta polémica historia desde la ficción sin eludir las realidades sociales y culturales de aquellos años, ni las excentricidades y arrebatos del cineasta.

Lo que me gusta especialmente es que sitúa al lector en un lugar privilegiado: ahora no solo vemos lo que sucede en las Hurdes, también vemos a Buñuel. Ya no estamos entre el lugar y el cineasta, sino que nos colocamos detrás de Buñuel como protagonista. De este modo le conocemos mejor, podemos entender su narrativa surrealista y saber la huella que dejó en él su paso por este recóndito lugar.

Si las Hurdes había sido el primer plano (Las Hurdes: tierra sin pan), ahora es Buñuel nuestra primera visión (Buñuel en el laberinto de las tortugas).

Hay una intención de ponernos en paz con Buñuel.

En 2018 el director Salvador Simó hace una película de animación adaptando el guión de Fermín Solís, y se dispara la repercusión social de la obra.

También se publicará la obra en otras editoriales que se decantan por introducir color en el dibujo.

La idea del «laberinto de las tortugas» es una curiosa metáfora relacionada con los tejados de las casas de los pequeños pueblos de las Hurdes, que vistos desde arriba, recuerdan a enormes tortugas.

Al final de la novela gráfica hay una visión en la que Buñuel conversa con una de las tortugas.

«De estas gentes se han dicho y escrito muchas tonterías.

Buñuel: «Cuando vine aquí para hacer la película buscaba el sentido de la vida, o al menos, hallar una esperanza. Pero también quería mostrar esta realidad al público y recordarles que no vivimos en el mejor de los mundos».

Tortuga: » Tal vez tu película solo avergüence a sus protagonistas y a sus generaciones venideras. O tal vez, como dices, consiga transformar el mundo. Eso solamente el tiempo lo dirá».

Buñuel en el laberinto de las tortugas

Fermín Solís

Editora Regional de Extremadura, 2008

Imagen de la película «Buñuel en el laberinto de las tortugas»

Persépolis. Marjane Satrapi

5 Jul

En la entrada anterior resalté el deseo del protagonista de ser amigo de los autores de los libros que le volvían loco y tener la posibilidad de llamarles para charlar con ellos.

Yo llamaría a Marjane Satrapi sin ninguna duda.

Persépolis ha sido el libro que más me ha tocado en los últimos meses. No puedo olvidarlo y releo muchas de sus páginas. Es como esos libros de los que Kafka hablaba y que son como hachas en un mar helado: capaces de hacer una grieta profunda en la dura superficie.

Persépolis es el relato autobiográfico de la infancia, la juventud y primeros años de madurez de la autora, en el que el crecimiento de una niña se mezcla con el testimonio de la historia de su país: Irán.

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