Ana la de Tejas Verdes. L.M. Montgomery

1 Mar

 

Y hoy llegamos con un clásico.

Dice  Jose Mª Merino acerca de los clásicos:

Son aquellos libros que, a pesar del tiempo transcurrido desde que fueron escritos y publicados, siguen sobresaltando todavía nuestra emoción y despertando nuestro placer estético.

Ana la de Tejas Verdes es la historia de una niña de 11 años. Llega a un pueblecito canadiense, Avonlea, donde la espera su nueva familia adoptiva que vive en una granja a la que todos conocen como Tejas Verdes. Los cinco años que guarda este libro de la vida de esta divertida, indomable y adorable niña, son un torrente de emociones y de vida.

La puerta está abierta para Ana Shirley, la de Tejas Verdes.

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Ana la de  Tejas Verdes. 1

L.M. Montgomery
Editorial Siruela, 2001

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Hemos leído la edición de Siruela de 2001 que estaba disponible en la biblioteca pública, pero también podrás encontrar en español una edición más actual publicada por la editorial Toromítico en 2013.

Ana la de Tejas Verdes es el título del primer libro editado en 1908 por la escritora canadiense Lucy Maud Montgomery. 

Es una de las más famosas sagas de la literatura contemporánea compuesta por ocho historias: Ana, la de Avonlea; Ana, la de la Isla; Ana, la de los álamos ventosos; Ana y la casa de sus sueños; Ana, la de Ingleside; El Valle del Arco iris; y Rilla, la de Ingleside.

Lucy Maud Montgomery nació en la Isla del Príncipe Eduardo en 1874, donde se desarrolla la historia de Ana Shirley. Curiosamente ella también fue huérfana desde pequeñita. Se fue a vivir con sus abuelos, quienes la educaron de manera muy estricta. Trabajó como maestra en varias escuelas de la isla, pero regresó a la casa de su abuela cuando ésta se puso muy enferma. Se casó con un pastor presbiteriano y tuvo tres hijos.  Murió en Toronto en 1942.

La historia de Ana Shirley es casi su propia historia: la realidad de Lucy y la ficción de Ana están repletas de coincidencias.

Después de más de cien años desde la publicación del primer libro, Ana Shirley sigue despertando pasiones, haciendo nuevos seguidores especialmente entre las chicas, y para muchos lectores es la historia favorita de su infancia. Hablamos de la infancia que se encuentra a un paso de la adolescencia.

 

Ana es una niña alegre, habladora, preguntona, divertida, cariñosa, valiente, apasionada, curiosa…!¿quién puede resistirse a este modelo?¡

El personaje desprende una gran vitalidad. Sorprende y agrada su peculiar manera de afrontar los acontecimientos. Haber conocido (o leído) a alguien como Ana Shirley cuando estás creciendo, deja huella en tu propio modo de ver la vida. Es precioso tener la oportunidad de mirar con sus ojos. Esto forma parte de la magia de la lectura y de su poder.

¿Quieres saber de qué va la historia?

Ana Shirley llega a Avonlea con 11 años, pues los hermanos Marilla y Matthew Cuthbert han decidido adoptar a un chico ya crecido que les ayude en las tareas de la granja. Ana es un error. Ella es huérfana desde los tres meses y aunque viene de un orfanato, desde los ocho años ha estado con algunas familias cuidando a los pequeños de la casa. Esta vida dura no le quitado ni una chispa de alegría.

La pecosa pelirroja enseguida encandila a la pareja de hermanos que viven en Tejas Verdes: una granja bastante alejada del pueblo, en la linde del bosque y cerca de un pequeño río. Matthew pronto llegará a rendirse a su energía y a su facilidad de palabra. Sin embargo a Marilla, encargada de su educación, pensaba que su impulsividad y su imaginación eran excesivas, por lo que siempre se mantuvo firme en las normas de conducta y en la concesión de deseos.

Nada volverá a ser lo mismo en Avonlea desde la llegada de Ana Shirley: ni para su nueva familia con quien formará un verdadero y cálido hogar, tampoco para la escuela y sus amigos, ni tan siquiera para los adultos del lugar que en aquella acartonada época, llena de estrictas reglas sociales, vivían con sorpresa la espontaneidad y ocurrencias de esta chica.

Crecerá hasta convertirse en una estupenda y responsable joven de 16 de años con las mejores calificaciones para ser profesora. Y en esta trayectoria viviremos de manera apasionada con la protagonista la amistad, la familia, la sociedad, el amor y la muerte.

 

La historia se desarrolla en una época victoriana que fue muy moralista y severa en la educación. Muchos aspectos de entonces difieren de los valores de nuestra sociedad actual: el papel de las mujeres, la consideración de la infancia o los modelos de educación, entre otros. Leer sobre ello será motivo para cuestionar, reflexionar y valorar con más criterio los logros sociales que se han ido conquistando.
Además, hay que poner en valor el papel de la autora, que desde la voz de una niña, de un personaje femenino, hizo una crítica social, abriendo nuevos horizontes de pensamientos y siendo seguramente precursora de una sociedad más moderna, abierta y libre.

“Marilla era muy moralista y estaba convencida de que cada comentario que se hace a los niños debe tener mensaje.”

“Las personas que han criado niños saben que no hay un solo método que convenga a todos los niños. Todos creen que criarlos es tan sencillo y fácil como una regla de tres, pero las cosas humanas no se arreglan con aritmética.”

Sobre la maestra, la Señorita Stacy:

“Además de ser guapa y dulce, sus métodos son increíbles: se declaman poesías, se interviene en diálogos, les lleva al bosque a estudiar los helechos, las flores, los pájaros; y todas las mañanas hacen ejercicios físicos. La señora Lynde dice que no ha visto cosas semejantes y que esto pasa por tener una maestra.”

 

A Ana le encantan las palabras. Las palabras dan vida a las cosas y pueden cambiar la percepción que de ellas tenemos. Ana renombra los lugares de Avonlea: Lago de las Aguas Refulgentes, el Sendero de los Amantes, la Burbuja de la Dríada…

“Pero no debían llamar la «Avenida» a ese hermoso paraje. No hay significado en un nombre así. Debían llamarlo…
Veamos… «El Blanco Camino Encantado». ¿No es ése un nombre imaginativo? Cuando no me gusta el nombre de un lugar o de una persona, siempre les imagino uno nuevo y siempre me refiero a ellos así.”

“Leí una vez en un libro que si la rosa tuviera otro nombre su fragancia sería la misma, pero no puedo convencerme de que sea cierto. No puedo creer que una rosa fuera tan linda si se llamara cardo o calabaza.”

La narrativa es estimulante: una peripecia lleva a una ocurrencia, un pensamiento melodramático a una metedura de pata, o un atrevimiento a una conducta noble y cariñosa.

Todo contado con un riquísimo vocabulario. En muchas ocasiones el texto resulta algo relamido y grandilocuente;  a veces porque Ana es tremendamente expresiva y apasionada, y en otras ocasiones tal vez porque el texto no ha sido revisado; de hecho en nuestro país hay muy pocas ediciones de esta obra, lo que además conlleva escasas traducciones y apenas ilustraciones de Ana de las Tejas Verdes.

 

Uno de los rasgos más potentes de Ana es su imaginación y fantasía. No solo Marilla la cuestiona ante el temor de que Ana pierda los pies sobre el suelo, también por quienes se sorprenden ante su inagotable discurso apasionado. Y  Ana siempre dará respuestas.

“- Oh, Marilla, pensando uno en las cosas que han de suceder, se disfruta la mitad del placer que traen aparejadas. Puede uno no conseguir las cosas en sí mismas, pero nada puede impedirle el placer de haberlas disfrutado anticipadamente. La señora Lynde dice: Bienaventurados los que nada esperan porque no serán defraudados. Pero yo creo que es peor no esperar nada que ser defraudado.”

 Ana creó con sus amigas el Club de los cuentos, en el que se reunían cada semana para leerse unas a otras las historias que inventaban: era una acertada de canalizar la imaginación. Y así contaba a Marilla cómo eran las reuniones:

“Cada una escribe con seudónimo. El mío es Rosamund Montmorency. Las niñas se portan bastante bien. Ruby es algo sentimental. Pone demasiado amor en sus cuentos y usted sabe que de eso es preferible que falte y no que sobre. Jane nunca lo pone, porque dice que le hace sentirse muy tonta cuando debe leerlos en voz alta. Son demasiados sensatos. Diana pone demasiados crímenes en los suyos. Dice que las más de las veces no sabe qué hacer con los personajes, de manera que los mata para librarse de ellos.”

Ana la de Tejas Verdes nos presenta la vida desde el corazón alegre y estimulante de una chica con muchas ganas de vivir. Nos hará reír mucho y también llorar. Pero sobre todo, nos encanta el modo en que se hace preguntas y cómo analiza lo que siente sin prejuicios ni temores. Nos encanta su fuerza personal y vitalidad. Es un personaje inolvidable.

Y así habló de ella Mark Twain, cuando su Tom Sawyer ya había tenido tiempo de robarnos el corazón:

“Ana la de Tejas Verdes, la más querida y encantadora niña de ficción desde la inmortal Alicia”. 

 

Las imágenes de esta entrada son del ilustrador coreano Kim JiHyukiem, para Ana de las Tejas Verdes y están extraídas del blog polaco Kierunek Avonlea

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7 comentarios to “Ana la de Tejas Verdes. L.M. Montgomery”

  1. Fernanda MedinaFernanda marzo 2, 2016 a 10:19 am #

    He leído la serie entera y me parece maravillosa. Mis preferidos son los primeros, cuando Ana aún es pequeña. Tiene ese raro encanto de libros como El viento en los sauces, Pippa Calzaslargas o Puente hacia Terabithia. LIbros que no se olvidan nunca. O este que estoy leyendo ahora gracias a ti, Tania Val de Lumbre! Abrazos!

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  2. annavmene marzo 2, 2016 a 5:19 pm #

    Los leí en su día. Principalmente porque la prota se llamaba como yo. Egocentrismo infantil. Pero me encantaron.

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  3. sandra marzo 2, 2016 a 10:57 pm #

    gRACIAS POR HACÉRMELO CONOCER. Trataré de encontrar este libro. Parece realmente precioso junto con su saga.

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  4. Sofía marzo 5, 2016 a 9:59 pm #

    ¡Qué bien lo pasé con Ana de las Tejas Verdes! Sacaba los libros de la biblioteca y estaba enganchadísima. Capaz que me los volveré a leer…A la vejez, viruelas ;).

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