Un camino de flores. JonArno Lawson y Sydney Smith

13 Mar

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Puestos a elegir, prefiero cuando el ambiente de un libro sugiere un modo de pasear por la vida sin la necesidad de explicitar todo lo que quiere contar.

Así sucede con este hermoso libro, seleccionado por The New York Times como uno de los mejores libros infantiles de 2015, y que no somos capaces de soltarlo.

Esta historia sin palabras está inspirada en un paseo que el autor hace con una de sus hijas. En la sencillez de los gestos de la niña, se guardan actos intensos para la vida: «Sophie regalando flores, encontrando color y vida en un mundo gris; ella no parecía ser consciente de lo que estaba haciendo, y eso también era importante. Me di cuenta de que sería un libro hermoso, sin necesidad de palabras», comenta el autor.

El libro está cargado de razones para gustar a adultos y a pequeños debido a la complicidad rápida que se establece con la niña, por el extraordinario dibujo que te sumerge en una ciudad muy viva,  y por la curiosidad que se despierta hasta el final de la historia.

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Un camino de flores

JonArno Lawson

Ilustraciones de Sydney Smith

Editorial Libros del Zorro Rojo, 2017

 

Vamos a dar un paseo hasta casa. Acompañamos a un padre y a su hija.

No sabemos aún con certeza si es el padre, pero lo intuimos: esa manera de dar la mano, la mirada y la seguridad de la niña a su lado; él lleva una bolsa con una barra de pan y asoman unas hojas de verduras… nos parecen sin duda un padre y una hija.

La calle está llena de gente que espera el bus, haciendo un descanso en el trabajo, paseando a bebés, corriendo por el parque… Nos parece un día laboral. Tal vez el padre acaba de recoger a su hija del cole.

Percibimos también que es un paseo habitual pues la sensación que transmiten las imágenes es que es un paseo cotidiano, tranquilo y sin titubeos.

Esta actitud de suposición y de interrogación interna ante las imágenes es contínua en el libro. El pensamiento se llena de ideas y de sensaciones que van encontrando respuestas poco a poco.

Seguimos como un perrillo curioso el camino de esta niña de rojo, una Caperucita que nos ha atrapado con su color en este viaje.

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Mientras caminan juntos, ella mira observadora a quienes la rodean y descubre unas pequeñas flores que milagrosamente han brotado entre alguna grieta de la acera, y las coge. (Debe estar llegando la primavera). Aunque la ciudad se acoraza con cemento, zócalos, paredes y pavimentos, Caperucita encuentra florecillas de colores a lo largo del camino que arranca y sujeta con su mano formando un ramillete.

Hasta ahora solo ella es una mancha de color en la ciudad grisácea.

Un pajarillo muerto y tendido en el camino le hace detenerse y sobre el ave, la niña le deja unas pocas flores.

Ahora todo irrumpe en colores. El acto de dar y la proyección hacia los demás, cambiarán la paleta de colores de esta historia.

El camino continúa y ante el encuentro de un hombre durmiendo en un banco, el perro del vecino, mamá que les espera en casa y sus dos hermanos, Caperucita les va colocando sutilmente a todos unas sencillas flores.

Todo se ilumina ante este pequeño acto.

No paramos de conversar en cada página.

Me gusta que sutilmente la protagonista tenga un gesto de ternura con alguien desconocido que da la sensación que no tiene casa, y que también este gesto generoso lo tenga con los animales, con su mamá y sus hermanos.

Me gusta el saludo amistoso con el vecino.

Me gusta que haya un acto de amor entre los padres. Se nota que se quieren de verdad en ese beso y abrazo.

Me gusta ese jardín con tantos pequeños animales.

Me gusta que parezca que casi no pasa nada, pero sí.

En cada página las preguntas espontáneas y la charla se disparan pues el dibujo es muy rico, repleto de detalles y de insinuaciones:  ¿de dónde vendrán?, ¿quiénes son?, ¿por qué hay tanta gente en la parada?, ¿por qué no tiene color la ciudad?, ¿qué se hace con un pajarillo muerto?, ¿por qué no hablan?, ¿no tiene casa ese señor?, ¿por qué no juega con sus hermanos?…

Es fundamental el proceso de interpretar incluso para el lector que aún no sepa leer.

Seguramente el primer recorrido del libro se haga en silencio, pero hay que hacer un segundo y tercer, o más paseos con esta Caperucita en los que vayamos suponiendo, preguntando, respondiendo, imaginando y poniéndole palabras a las ideas y sensaciones que nos brotan.

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Por último, destacar el protagonismo de los aspectos gráficos de este libro, que tienen una gran fuerza comunicativa.

El uso del color es clave en la historia y refuerza todos los mensajes, por ejemplo, la parada de bus está muy concurrida, todos están dibujados en gris; solo una mujer lleva un vestido de vivos colores: lee un libro.

El color además divide claramente la historia en dos partes muy metafóricas.

Las diferentes perspectivas de las imágenes dan la oportunidad al lector de observar la ciudad desde ángulos muy curiosos e impactantes, como si fueses un ave desde el cielo o una hormiguita desde el suelo.

Estas perspectivas también varían la voz narrativa de la historia: a veces crees ser la niña mirando de dentro a fuera, y otras eres un observador con prismáticos externo a los personajes.

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La disposición de las ilustraciones en viñetas muy variadas: cerradas para tomas únicas como una pantalla de cine o abiertas para dar la sensación de que el espacio va más allá de la página y que todo continúa.

Sydney Smith demuestra una brillantez técnica con sus herramientas gráficas pero además nos hace traspasar las hojas de papel con la emoción y la expresividad con que dibuja a los personajes.

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Ya os digo: andamos sin poder soltar este libro, haciendo un camino de flores.

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8 comentarios to “Un camino de flores. JonArno Lawson y Sydney Smith”

  1. Mari Carmen Díez / Tomasetti marzo 13, 2017 a 9:07 pm #

    Ana, acabo de darme cuenta de que el libro de la niña argentina, Paula Mompara creo, lo leí en tu Biblioabrazo. Gracias!!

    Enviado desde mi iPhone

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  2. Irene marzo 14, 2017 a 9:33 pm #

    Muchas Gracias por descubrirnos estos pequeños grandes tesoros. Este blog es una mina !!!!! Un saludo cariñoso desde aix en provence

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  3. Ofelia marzo 18, 2017 a 9:57 am #

    Gracias por llevarme a descubrir estas maravillas para que, a su vez, también yo pueda compartirlas.
    Tu blog es un tesoro para mí.

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  4. Maria del Carmen Moreira Orique marzo 26, 2017 a 9:50 pm #

    Gracias Ana por tu blog. Llegué a él por casualidad y cada vez que lo leo descubro maravillas. Gracias, gracias y gracias.Un abrazo fraternal desde Montevideo Uruguay, de Marìa

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  5. Adán Avelino Claudio Camacho marzo 26, 2017 a 10:48 pm #

    A mi también me gustan las lecturas donde la historia ofrece una alternativa de ver la vida y me es muy interesante este relato. Aunque ya no soy un niño, veo que tanto mi hijo y yo podremos disfrutar de éstas líneas. Gracias por el aporte y por la excelente redacción.
    Saludos

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